Una mujer española de 79 años llamada Carmen ganó 35.000 euros en la lotería ONCE, pero descubrió que no podía reclamar su premio debido a una prohibición de acceso al juego autoimpuesta registrada a su nombre en 2012. La prohibición, parte del Registro General de España de Prohibiciones de Acceso al Juego, fue iniciada en secreto por su difunto esposo utilizando una firma falsificada y un burofax enviado a la Dirección General de Regulación del Juego. Carmen afirma que a su esposo, que tenía una actitud sexista, no le gustaban sus frecuentes visitas al salón de bingo y utilizó la prohibición para evitar que participara en actividades de juego. Carmen ahora está luchando en la corte para que se revoque la prohibición para que pueda reclamar sus ganancias, y su equipo legal busca una anulación automática del registro.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta la situación de manera fáctica, centrándose en los aspectos legales y personales de la victoria de la lotería y la auto-prohibición. No adopta una postura clara sobre la legalidad o la moralidad de la situación, ni favorece a un lado sobre otro.





