Una nueva regulación de la UE prohíbe a las grandes empresas destruir ropa y zapatos no vendidos, con el objetivo de reducir el desperdicio al alentar la reventa, la donación o la reutilización. La regla permite excepciones si los artículos están dañados, contaminados o no se pueden reutilizar. Minoristas como Handelsverband Deutschland (HDE) de Alemania sugieren que esto podría aumentar la disponibilidad de productos con descuento a través de puntos de venta y canales de segunda mano al tiempo que ofrece beneficios ambientales. Sin embargo, los desafíos incluyen costos logísticos, almacenamiento, clasificación e incertidumbres legales. Grupos ambientales como Greenpeace reconocen la prohibición pero advierten que existen lagunas, como declaraciones falsas de productos, que podrían socavar su efectividad. Según la Comisión Europea, hasta el nueve por ciento de los textiles no vendidos en Europa se destruyen anualmente, lo que contribuye significativamente a las emisiones de carbono.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta tanto el reglamento en sí como las perspectivas de las partes interesadas, incluidos los representantes de la industria y las organizaciones ambientales. No presenta un lenguaje abiertamente sesgado, una fuente unilateral u omisión de puntos de vista opuestos.





