España levantó parcialmente las órdenes de evacuación el miércoles, ya que los residentes regresaron con precaución a partes del país devastadas por los recientes incendios forestales, mientras que Francia continuó su lucha contra nuevos brotes alimentados por una ola de calor implacable. En España, las dos últimas ciudades cercanas a Madrid, la provincia de Ávila y sus alrededores, fueron declaradas lo suficientemente seguras para que las personas regresaran, aunque muchas se enfrentaron a la desgarradora realidad de encontrar sus hogares reducidos a cenizas. Mientras tanto, en Francia, los servicios de emergencia trabajaron incansablemente para contener múltiples incendios en varias regiones, incluidos los departamentos de Gironda y Var, a medida que las temperaturas se dispararon una vez más.
Los incendios forestales, que se han extendido por ambas naciones durante la última semana, han dejado atrás un rastro de destrucción, con miles de desplazados y vastas extensiones de tierra carbonizadas hasta el punto de ser irreconocibles. En España, los funcionarios notaron que las mejores condiciones durante la noche habían permitido a los bomberos estabilizar ciertas áreas, pero el primer ministro Pedro Sánchez enfatizó que las próximas horas serían críticas para determinar si todas las llamas restantes podrían extinguirse.
María Jesús Pérez Blanca, una mujer de unos setenta años, describió su alegría por poder regresar a su casa en Aldea del Fresno, tomando un café y disfrutando de una rutina matutina normal. Sin embargo, a solo 12 kilómetros de distancia, David Rodríguez se encontraba en medio de las ruinas de la casa de su familia en Pelayos de la Presa, lamentando la pérdida de décadas de recuerdos. En Francia, la situación seguía siendo volátil. La región de Gironda informó de una segunda noche consecutiva de relativa calma, ofreciendo un optimismo cauteloso de que el incendio masivo cerca de Burdeos finalmente podría ser contenido. La funcionaria regional Sophie Brocas expresó la esperanza de que los próximos días traigan más progresos, especialmente si la noche transcurría sin incidentes.
Sin embargo, el departamento de Var vio el caos renovado cuando un nuevo incendio forzó a más de 600 personas a evacuar, apenas un día después de que otro incendio en el área había sido sofocado. En la región oriental de Borgoña, un incendio más pequeño cerca de Dijon quemó 125 hectáreas de tierra, aunque no se reportaron heridos o daños a la propiedad. En toda Europa, el impacto de la ola de calor y la sequía en curso ha sido severo, y los científicos vinculan las condiciones extremas con el cambio climático inducido por el hombre. La vegetación, una vez exuberante por las lluvias de principios de temporada, se ha convertido en pólvora, haciendo que incluso las chispas menores sean capaces de provocar incendios devastadores.
Según el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales, desde enero se han quemado 207.000 hectáreas en España, un récord para el período, y Francia ha registrado 92.000 hectáreas consumidas, la cifra más alta en sus dos décadas de historia. La Unión Europea ha emitido advertencias de que estas condiciones peligrosas probablemente se extenderán aún más a Europa central en los próximos días. Más allá de Europa occidental, la crisis se ha extendido. En la isla griega de Paros, los equipos de emergencia lucharon contra un incendio creciente, mientras que dos bomberos perdieron la vida trágicamente luchando contra incendios en Creta y otro cerca del puerto peloponés de Gytheio.
En Turquía, cientos de personas fueron evacuadas de las zonas costeras a medida que los incendios forestales amenazaban los puntos turísticos, con un gran número de bomberos desplegados para combatir las llamas. Mientras tanto, en el norte de África, Túnez se enfrentó a su propia ola de incendios forestales, con al menos 900 incendios registrados en un lapso de 72 horas. El funcionario de protección civil Khalil Mechri confirmó que la mayoría de estos incendios se habían extinguido, aunque dos importantes persistieron. La ayuda internacional llegó en forma de un avión de bomberos italiano y dos aviones argelinos que ayudaron a las tripulaciones locales. Las temperaturas habían alcanzado hasta 49 grados Celsius, muy por encima de las normas estacionales, lo que exacerbó el riesgo de incendios.
El director general de bosques de Túnez, Mohamed Noufel Ben Haha, señaló que casi 4.400 hectáreas de bosques se habían quemado desde mayo, significativamente más que el total del año anterior.
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