Los Estados Unidos suspendieron temporalmente sus ataques aéreos en el estrecho de Ormuz después de casi dos semanas de operaciones militares sostenidas. Esta decisión siguió a evaluaciones internas dentro de la Casa Blanca y el Pentágono, particularmente influenciadas por el almirante Brad Cooper del Comando Central de los Estados Unidos, quien aconsejó que la campaña había logrado sus objetivos inmediatos y había limitado su utilidad adicional. Cooper señaló que la capacidad de Irán para amenazar el transporte marítimo comercial en la región había disminuido significativamente y la lista de objetivos potenciales se había agotado en gran medida. El presidente Donald Trump inicialmente se inclinó hacia la escalada de las acciones militares, pero cambió de rumbo después de consultar con altos líderes militares y asesores de seguridad nacional. La pausa en los ataques también coincidió con las preocupaciones sobre la disminución de los recursos de defensa aérea y brindó una oportunidad para renovar los esfuerzos diplomáticos, incluidas las conversaciones entre Irán y Omán.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta un relato equilibrado de la situación, citando evaluaciones militares, decisiones presidenciales y consideraciones diplomáticas sin favorecer abiertamente a ningún lado en particular.

