El 21 de junio, una fuga mortal de gas de amoníaco en una planta de procesamiento de mariscos en el distrito de Tiruvallur, Tamil Nadu, mató a 18 trabajadores migrantes, principalmente mujeres, e hirió a casi 70 otros. El incidente ocurrió en los cuartos de los trabajadores ubicados en el primer piso de la instalación, que estaba abarrotado de equipos industriales. El trabajador social Kiran Kumar, afiliado a Jesuits Migrant Services, intentó ayudar a los trabajadores afectados y a sus familias, pero enfrentó repetidas obstrucciones de las autoridades, incluida la denegación de acceso a los hospitales y la policía que le impidió la entrada. Después de una semana, finalmente se le permitió a Kumar reunirse con los sobrevivientes, para entonces 18 habían muerto.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo destaca los fracasos sistémicos en la protección de los trabajadores migrantes, enfatizando la falta de rendición de cuentas y apoyo de las autoridades.





