América Latina está experimentando una creciente división sobre su postura hacia Israel, con la opinión pública cada vez más opuesta a las acciones de Israel en Gaza, que muchos ven como un genocidio. Sin embargo, el aumento de los gobiernos de derecha en países como El Salvador, Chile, Ecuador, Perú, Bolivia, Honduras, Costa Rica y Colombia ha llevado a lazos más estrechos de seguridad, diplomáticos y tecnológicos con Israel, a menudo a expensas de los derechos palestinos. En Colombia, el presidente izquierdista Gustavo Petro fue derrocado por Abelardo de la Espriella, un candidato vinculado a grupos paramilitares y el presidente de los Estados Unidos Donald Trump. Petro alegó que una firma de inteligencia cibernética israelí utilizó bots para influir en la elección, aunque de la Espriella ganó por poco. Este cambio ha visto a Colombia alejarse de apoyar a Palestina, incluidos los planes para reubicar su embajada en Jerusalén. Se han producido cambios similares en Bolivia, donde los lazos con Israel se restablecieron bajo un nuevo líder de centro-derecha, mientras que Washington, Cuba y Venezuela han mantenido relaciones más estrechas con Israel, a pesar de mantener sus políticas anti-estadounidenses.
Lectura del sesgo (Conservador): El artículo enmarca el surgimiento de líderes de derecha en América Latina como un desarrollo positivo para Israel, destacando su alineación con los intereses israelíes y minimizando la oposición a las acciones de Israel en Gaza.




