El artículo explica el propósito histórico y las funciones modernas de los bordes ondulados en las monedas. El artículo remonta el origen de este diseño a la década de 1500 en Europa, donde los bordes ayudaron a prevenir el "recorte de monedas", una práctica fraudulenta en la que los delincuentes rasuraban pequeñas cantidades de metal precioso de las monedas. Estas ranuras hacían que la manipulación fuera detectable, restaurando la confianza en la moneda. Hoy en día, aunque las monedas ya no están hechas de oro o plata, los bordes ondulados permanecen por razones prácticas: permiten a las personas con discapacidad visual identificar denominaciones al tacto, mejorar el agarre y agregar una pequeña capa de seguridad contra la falsificación. El artículo señala que los diseños de los bordes varían según las monedas, algunas con ranuras simples y otras que incorporan grabados.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta una explicación objetiva de la historia y la funcionalidad del diseño de monedas sin un marco ideológico manifiesto.




