Un conductor de autobús árabe en Jerusalén fue agredido severamente por un grupo de adolescentes mientras su autobús se detuvo en un semáforo rojo. Los atacantes lo golpearon repetidamente, lo que lo hizo perder el conocimiento, perder cuatro dientes y sufrir lesiones faciales. El conductor permaneció inconsciente durante varios minutos antes de recuperar la conciencia y conducir para buscar ayuda. Expresó confusión sobre el motivo del ataque, enfatizando que acababa de comenzar su turno.
Lectura del sesgo (Conservador): El artículo enmarca el ataque en el contexto del racismo sistémico y la complicidad del gobierno, citando a un miembro de la Knesset y líder sindical que acusa a la coalición gobernante de promover el odio.




