Leavitt, quien tiene solo 28 años, citó razones familiares para renunciar, mencionando específicamente la necesidad de pasar más tiempo con su hija recién nacida. Anteriormente había regresado a trabajar poco después de dar a luz en mayo, pero finalmente decidió abandonar la Casa Blanca. La salida de Leavitt fue confirmada por el propio Trump, quien publicó la noticia en su plataforma de redes sociales, Truth Social.
En una declaración, Trump elogió a Leavitt como una de las mejores secretarias de prensa en la historia de la Casa Blanca y señaló que continuaría sirviendo como asesora externa y voz influyente dentro del Partido Republicano. Leavitt se unió a la Casa Blanca a principios de 2025, convirtiéndose en la persona más joven en ocupar el papel de secretaria de prensa.
Su trayectoria profesional comenzó con aspiraciones de convertirse en periodista, pero pronto hizo la transición a la política, atraída por las oportunidades que presentaba trabajar directamente bajo Trump. Su mandato como secretaria de prensa marcó un cambio en la forma en que la Casa Blanca se involucró con los medios de comunicación. Los críticos argumentaron que su enfoque era confrontativo hacia los medios de comunicación tradicionales, mientras que los partidarios destacaron sus esfuerzos por proporcionar acceso a plataformas e influencers en línea conservadores. Bajo su liderazgo, la Casa Blanca abrió sus sesiones de prensa a una gama más amplia de voces, lo que refleja un movimiento estratégico para alinearse más estrechamente con las tendencias de los medios digitales.
Leavitt compartió sus pensamientos sobre dejar la Casa Blanca a través de un post en X, expresando gratitud por las experiencias y oportunidades que Trump proporcionó. Describió su tiempo como secretaria de prensa como un honor y una aventura, enfatizando el cumplimiento de ser madre mientras administraba uno de los trabajos más exigentes del mundo. Sin embargo, reconoció que había sido el período más desafiante de su vida, lo que la llevó a tomar la difícil decisión de retirarse.
Su formación educativa sentó las bases para su rápido ascenso en la política, donde rápidamente ascendió a través de las filas del personal de la Casa Blanca. Está casada con Nicholas Riccio, un desarrollador inmobiliario casi 30 años mayor que ella, y tienen dos hijos juntos.
El momento de la salida de Leavitt coincide con los desarrollos políticos en curso y los desafíos que enfrenta la administración. Su decisión refleja una tendencia creciente entre los jóvenes profesionales que equilibran carreras de alto riesgo con compromisos personales. A medida que pasa a una nueva fase de su carrera, se espera que su influencia dentro del Partido Republicano siga siendo sustancial, dando forma a futuras discusiones políticas y estrategias de medios.
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