Un estudio realizado en Finlandia sugiere que el tiempo de pantalla podría no dañar el desarrollo cognitivo de los niños, desafiando las preocupaciones de larga data sobre el consumo excesivo de medios digitales entre los jóvenes.
La investigación exploró cómo el movimiento, la inactividad y el tiempo de pantalla afectan las habilidades mentales desde la primera infancia hasta la adolescencia, al tiempo que examinaba las posibles diferencias de género y el papel de la intensidad deportiva.
En cambio, enfatizó la importancia de encontrar el equilibrio adecuado entre la actividad física y el uso de los medios que desafían la mente. Señaló que el estudio destaca la compleja interacción entre el movimiento, la inactividad y el rendimiento cognitivo, que varía según el género, el tipo de deporte y el método de medición. En particular, el estudio observó diferencias entre los géneros. Para las niñas, los movimientos diarios ligeros regulares desde la infancia se asociaron con una mejor memoria de trabajo en la adolescencia. Entre los niños, esta ventaja fue más pronunciada cuando participaron en programas deportivos guiados como el fútbol o el entrenamiento de natación desde una edad temprana.
En las pruebas cognitivas que miden la velocidad de reacción, la memoria y la concentración, los que practican deportes estructurados obtuvieron mejores resultados. Sin embargo, los datos recopilados únicamente a través de los sensores de ritmo cardíaco y movimiento no mostraron correlación con el rendimiento cognitivo. Esta discrepancia surge porque los sensores rastrean el movimiento físico pero no logran capturar las demandas cualitativas e intelectuales de las actividades.
Para establecer relaciones claras de causa y efecto, se necesitan estudios de intervención futuros. Los investigadores tienen como objetivo demostrar que el término "tiempo de pantalla" puede estar desactualizado. Si un adolescente pasa cinco horas desplazándose a través de las fuentes de TikTok o usando ese mismo tiempo para dominar juegos de estrategia complejos, aprender programación o resolver complejos rompecabezas digitales, hace una diferencia significativa para el cerebro. Además, el estudio cuestiona el mito de que todas las formas de actividad física contribuyen igualmente a la agudeza mental. Lo que importa más es si el cuerpo y la mente están involucrados durante la actividad física.
Los resultados provienen de un estudio longitudinal de ocho años (estudio PANIC) sobre la actividad física y la nutrición en la infancia. 8 años. La actividad física y el tiempo de estar sentado se registraron utilizando sensores y cuestionarios, mientras que se evaluaron la capacidad de aprendizaje, la atención y la memoria de trabajo. Los hallazgos desafían la sabiduría convencional y sugieren que el impacto de los medios digitales en el desarrollo cognitivo depende en gran medida de su naturaleza y de cómo complementa otros aspectos de la vida de un niño.
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