La industria de los centros de datos sufrió importantes reveses durante las recientes elecciones intermedias en Estados Unidos, donde las iniciativas de los votantes en contra de los centros de datos fracasaron en casi todos los diez estados donde se presentaron. En Texas, la demócrata Gina Hinojosa ganó el cargo de gobernadora, lo que amenaza el estatus del estado como un importante centro para la construcción de centros de datos, debido a su propuesta de prohibición de dichos proyectos. Los centros de datos se convirtieron en un tema político destacado, apareciendo en el cinco por ciento de los anuncios televisivos a nivel nacional y hasta en el 14 por ciento en Wisconsin, con la mayoría de los anuncios presentando a la industria bajo una luz negativa. Las encuestas de salida indicaron que tres de cada cuatro votantes se oponían a la construcción de centros de datos en sus localidades, citándola como un factor crucial en sus decisiones de voto. El artículo sugiere que esta reacción negativa se debe a una combinación de preocupaciones ambientales, NIMBYismo (no en mi patio), temores inflacionarios y ansiedades sobre la automatización, lo que marca un cambio desde un sector tecnológico previamente apolítico hasta un tema polémico que divide a los partidos.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo presenta los resultados de las elecciones como una "oleada azul" que beneficia a los demócratas, y describe la derrota de la industria como una corrección democrática positiva, impulsada por la preocupación de los votantes y no por la codicia corporativa.



