Las fuerzas ucranianas lanzaron un importante ataque con aviones no tripulados contra Moscú, apuntando tanto a la ciudad como a los activos militares rusos, incluidos los petroleros en el Mar Negro. El presidente Volodymyr Zelensky afirmó que la operación demuestra la creciente capacidad de Ucrania en la guerra aérea y destaca las debilidades en los esfuerzos de guerra de Rusia. Se utilizaron más de 430 aviones no tripulados, con 36 dirigidos a Moscú, mientras que ocho petroleros de la 'flota de la sombra' fueron destruidos. El ataque coincidió con un ataque de misiles balísticos rusos en Kiev, matando a 19 personas. Zelensky pidió apoyo de la OTAN durante una cumbre en Turquía, enfatizando la necesidad de defensas antimisiles balísticos. Los funcionarios ucranianos argumentan que la dependencia de Rusia en los envíos ilícitos de petróleo es crítica para mantener su esfuerzo bélico, sugiriendo que interrumpir estas líneas de suministro podría debilitar la posición de Putin.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca las acciones militares de Ucrania como victorias estratégicas que exponen las vulnerabilidades rusas, utilizando un lenguaje fuerte como "ola de drones devastadora", "expone la debilidad de Putin" y "Moscú caerá".





