Este artículo analiza los primeros 88 días de la administración de la presidenta De la Espriella, centrándose en el desmantelamiento de los mecanismos de paz heredados del gobierno anterior. Detalla el cierre de las mesas de diálogo con varios grupos armados, incluyendo el ELN y el Clan del Golfo, así como la revocación de las delegaciones gubernamentales. El artículo destaca un cambio hacia la acción militar, citando cinco atentados con explosivos que resultaron en víctimas civiles, incluyendo menores de edad. Se menciona el nombramiento de Viviane Morales para supervisar la implementación de la paz y los recortes presupuestarios para la Jurisdicción Especial para la Paz. El autor argumenta que, si bien el nuevo gobierno ha avanzado en el desmantelamiento de estas estructuras, aún necesita demostrar resultados tangibles en la mejora de la seguridad.
Lectura del sesgo (Progresista): El autor critica explícitamente la simplificación de los esfuerzos por la paz, reduciéndolos a un "fracaso", y destaca las víctimas civiles y las incertidumbres legales, presentando así un enfoque intransigente de manera negativa.





