Ben Carroll ha seguido la estrategia del ex primer ministro Daniel Andrews al reestructurar rápidamente el Servicio Público de Victoria al asumir el cargo, nombrando a Chris Barrett como nuevo jefe del Departamento de Primer Ministro y Gabinete.
Moule, un protegido del ex secretario del DPC Chris Eccles, se sorprendió inicialmente por su nombramiento, que se produjo en medio de la emergencia del estado de su primera ola de bloqueos. La decisión de Carroll de reemplazar a Moule refleja un patrón más amplio de reorganización dentro de la rama ejecutiva. La elevación de Barrett se produce poco después del nombramiento de Julie Ligeti, una estratega política de las épocas de Bracks y Rudd / Gillard, como jefa de gabinete de Carroll.
El gobierno se enfrenta actualmente a un notable éxodo de parlamentarios experimentados, muchos de los cuales han anunciado que no buscarán la reelección. Entre ellos se encuentran Lily DAmbrosio, Harriet Shing y Jacinta Allan, que se espera que confirme su retiro de la política pronto. La remodelación se extiende más allá de la burocracia, con varias carteras clave establecidas para la reasignación. Ingrid Still, una figura prominente en el gobierno, es considerada una candidata líder para el ministerio de salud, potencialmente liberando su papel actual como ministra especial de Estado, que incluye la supervisión de una comisión real en la industria de la construcción.
Se especula que Colin Brooks se hará cargo de la cartera de tesorería de Jaclyn Symes, una ex fiscal general conocida por devolver las finanzas de Victoria a un superávit operativo. Symes, que también tiene las relaciones industriales y los roles de líder del gobierno de la cámara alta, no ha mostrado signos de retirarse de la política. Mientras tanto, Sonya Kilkenny, la actual ministra de finanzas y fiscal general, continúa teniendo múltiples carteras. La transición ha provocado discusiones sobre la dirección futura del gobierno, particularmente con respecto al manejo de áreas políticas complejas como salud, educación, energía y cambio climático.
Hay especulaciones de que Carroll podría introducir un nuevo tesorero y ministro de finanzas, alterando aún más el equilibrio de poder dentro del ejecutivo. La actual ministra de finanzas, Sonya Kilkenny, también se desempeña como fiscal general y ministra de planificación, lo que indica una concentración de responsabilidades entre un pequeño grupo de funcionarios. La salida de varios ministros de alto perfil ha provocado preocupaciones sobre la sostenibilidad de la distribución actual de la carga de trabajo. Los ex ministros Natalie Hutchins, Gayle Tierney, Mary-Anne Thomas y Danny Pearson han decidido no disputar sus escaños, lo que aumenta la incertidumbre en torno a la composición del próximo gobierno.
Se prevé que Carroll dé a conocer su alineación final de primera fila el lunes, preparando el escenario para una nueva administración. El nombramiento de Barrett refleja el enfoque adoptado por Daniel Andrews en 2014, cuando reemplazó a Andrew Tongue por Chris Eccles como jefe del Departamento de Primer Ministro y Gabinete. Esta medida fue percibida como una revisión estratégica destinada a fortalecer el control sobre el servicio público.
Davis argumentó que la falta de rendición de cuentas de Moule contribuyó a las debilidades sistémicas en el sector público. A medida que el panorama político cambia, el enfoque sigue estando en las implicaciones de estos cambios para la gobernanza y la política pública.
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