El banco central sueco, Sveriges Riksbank, ha emitido nuevas directrices que aconsejan a los ciudadanos que mantengan una cantidad mínima de efectivo en casa en preparación para posibles crisis como la guerra o los ataques cibernéticos. La recomendación se produce en medio de las mayores preocupaciones de seguridad derivadas de Rusia y, en menor medida, del Medio Oriente. Según la guía, cada adulto debe tener al menos 1.000 coronas suecas, aproximadamente $ 110, disponibles en efectivo para cubrir los gastos esenciales durante una semana, incluidos alimentos, medicamentos y otras necesidades. Este consejo forma parte de los esfuerzos más amplios del gobierno sueco para preparar a la sociedad para las posibles consecuencias de amenazas militares o cibernéticas.
Las recomendaciones se describieron en una declaración de funcionarios del Riksbank que enfatizaron la importancia de la preparación pública. Notaron que el acceso a múltiples métodos de pago aumenta la capacidad de las personas para realizar transacciones durante interrupciones, crisis o incluso escenarios de guerra. Además de mantener reservas de efectivo, se aconseja a los ciudadanos que posean tarjetas bancarias de diferentes emisores y utilicen el servicio de pago móvil local Swish. Estas medidas tienen como objetivo garantizar la funcionalidad continua de los sistemas de pago en caso de perturbaciones temporales.
Solo alrededor del 10 por ciento de las transacciones se realizan con efectivo, lo que hace que la población sea particularmente vulnerable en situaciones en las que la infraestructura digital podría fallar. Como resultado, el Riksbank ha pedido una legislación para proteger el estatus del efectivo, aunque dicha ley aún no se ha promulgado. Los bancos centrales de Finlandia y Noruega, que comparten fronteras con Rusia y enfrentan desafíos de seguridad comparables, ya han hecho recomendaciones similares. Según Aino Bunge, vicegobernador del Riksbank, la recomendación se basa en cálculos de la Agencia de Consumo de Suecia con respecto al gasto mensual típico en alimentos.
Bunge aclaró que, si bien la cantidad sugerida es de alrededor de 1.000 coronas por adulto, los hogares individuales deben ajustar esta cifra de acuerdo con sus necesidades específicas. Bunge enfatizó que no había necesidad inmediata de que todos se apresuraran a retirar efectivo de inmediato, enfatizando que la preparación de la construcción con el tiempo es más práctica que la acción repentina. Los datos del Riksbank indican que poco más del 40 por ciento de los hogares suecos ya cumplen con el nivel recomendado de reservas de efectivo. Esto significa que casi seis de cada diez hogares necesitarían aumentar sus tenencias de efectivo para alcanzar el umbral recomendado.
Sin embargo, Bunge advirtió contra el pánico, señalando que el mantenimiento de fondos de emergencia debe ser un proceso gradual en lugar de una respuesta urgente a las circunstancias actuales. En Estocolmo, algunos residentes ya han comenzado a seguir la orientación, manteniendo varios miles de coronas en efectivo en casa. Otros, sin embargo, dependen completamente de los pagos digitales y no mantienen ninguna moneda física. Ya se ha observado una mayor demanda de efectivo desde el comienzo de la invasión de Rusia a Ucrania en 2022, cuando muchos hogares retiraron sumas inusualmente grandes.
Riksbank aconseja además a los ciudadanos que ocasionalmente usen efectivo para mantener el sistema de pago físico funcional, aunque no especifica con qué frecuencia debería ocurrir esto. El banco destaca la importancia de tener diversas opciones de pago disponibles, incluidas tarjetas físicas, pagos móviles y efectivo, para garantizar el poder adquisitivo continuo durante emergencias. El gobierno sueco ha distribuido anteriormente folletos informativos a cada hogar que describen los pasos para prepararse para situaciones de crisis. Estos incluyen recomendaciones sobre el almacenamiento de agua y el monitoreo de noticias en caso de un corte de energía.
La iniciativa actual se basa en estos esfuerzos anteriores, reforzando la idea de que la preparación individual contribuye significativamente a la resiliencia nacional. Se han tomado medidas similares por los países vecinos que enfrentan riesgos geopolíticos similares. Los bancos centrales de Finlandia y Noruega también han aconsejado a sus ciudadanos que mantengan reservas de efectivo y diversifiquen sus métodos de pago. Estas acciones coordinadas reflejan una creciente conciencia entre las naciones nórdicas de las vulnerabilidades asociadas con altos niveles de dependencia digital y las posibles consecuencias de las amenazas externas.
A medida que la situación continúa evolucionando, el Riksbank hace hincapié en la necesidad de un diálogo continuo y la adaptación de estrategias para hacer frente a los desafíos emergentes.
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