La mayoría de la gente ya ha visto un "espíritu" ¡Las experiencias extrañas son más comunes de lo que creemos!
Un estudio realizado por el Instituto D'Or de Investigación y Educación de Brasil encuestó a más de 5,000 personas para explorar la frecuencia y la naturaleza de experiencias inusuales como sentir presencia, ver apariciones o sentirse como si se estuvieran observando fuera de su cuerpo. Los resultados mostraron que la mayoría de las personas han experimentado al menos un evento de este tipo en sus vidas, a menudo percibiéndolos como positivos o neutrales. Estas experiencias fueron típicamente breves, y muchas ocurrieron espontáneamente en lugar de en contextos religiosos o espirituales. Los participantes describieron sentimientos de alegría, asombro, miedo, escuchar voces, sensaciones fuera del cuerpo, sentir a personas fallecidas, experiencias cercanas a la muerte y sueños lúcidos. Mientras que algunos atribuyeron estos fenómenos a causas divinas o al Espíritu Santo, otros no creían que ninguna entidad fuera responsable. Los investigadores enfatizaron que si bien estas experiencias pueden ser significativas y conducir al crecimiento personal, aquellos que las encuentran perturbadoras deberían buscar orientación profesional.
La mayoría de las personas han experimentado la sensación de ver un fantasma, según un estudio realizado por investigadores del Instituto DOrOr de Brasil para la investigación y la educación. La encuesta, que incluyó a más de 5,000 participantes, tuvo como objetivo determinar con qué frecuencia las personas experimentan experiencias inusuales como la presencia de la sensación, las visiones o la sensación de observarse a sí mismo fuera de su cuerpo. Los resultados revelaron que la mayoría de los encuestados habían experimentado tales fenómenos en algún momento de sus vidas. Sorprendentemente, se encontró que estas ocurrencias eran más frecuentes de lo que se supone comúnmente en base a los datos de diagnóstico clínico. El investigador principal, Ronald Fischer, se sorprendió por la frecuencia de estos eventos inusuales.
Señaló que aunque muchas personas que describieron tales experiencias las mencionaron como positivas, no estaban necesariamente vinculadas a enfermedades mentales. Los participantes describieron sus encuentros como neutros o positivos, incluidos intensos sentimientos de alegría, reverencia, miedo, visiones, oír voces, sensaciones fuera del cuerpo, conciencia de personas fallecidas, experiencias cercanas a la muerte y sueños lúcidos. La mayoría de estas experiencias fueron de corta duración. Más de la mitad de los participantes informaron haber experimentado tales eventos solos, mientras que el 10 por ciento los encontraron dentro de un contexto religioso o espiritual. Un tercio de los encuestados había experimentado estos fenómenos varias veces, dos o incluso tres veces.
Cuando se les preguntó sobre la causa de estos eventos, un tercio de los participantes no creía que algo los causara, el 15 por ciento los atribuyó a Dios o a los dioses, y el 11 por ciento creía que fueron causados por el Espíritu Santo. Los investigadores enfatizaron que estas experiencias podrían tener significado para muchas personas, lo que podría conducir al crecimiento personal y a una comprensión más profunda.
Este tipo de percepción se ha documentado en varios contextos culturales y científicos, aunque su interpretación varía ampliamente entre los individuos y los sistemas de creencias. El estudio destaca la prevalencia de estas experiencias en diversas poblaciones y subraya la necesidad de una mayor exploración de sus fundamentos psicológicos y fisiológicos. Si bien las causas exactas siguen sin estar claras, los hallazgos sugieren que tales fenómenos son comunes y pueden ocurrir tanto en entornos seculares como espirituales.
Algunos describieron sentimientos de paz y claridad, mientras que otros se sintieron inquietos o ansiosos. Estas reacciones mixtas reflejan la naturaleza subjetiva de tales encuentros y la falta de consenso sobre su significado. El equipo de investigación enfatizó la importancia de distinguir entre experiencias normales y transitorias y aquellas que podrían indicar problemas de salud subyacentes. Recomendaron que las personas que encuentran estas experiencias angustiosas consulten a profesionales de la salud o asesores espirituales para obtener seguridad y orientación.
Si sirven como momentos de perspicacia, despertar espiritual o simplemente actividad neurológica aleatoria sigue siendo un tema de investigación en curso. Por ahora, los hallazgos ofrecen una visión del complejo y a menudo misterioso mundo de la conciencia humana.
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