En Europa occidental, junio y julio han registrado niveles de calor sin precedentes este año, con temperaturas que alcanzan niveles récord. Según los datos publicados por el Servicio de Cambio Climático Copernicus de la Unión Europea, estos dos meses fueron los más calurosos registrados en la historia de la región.
Estas condiciones afectaron el transporte, la agricultura y la producción de energía en múltiples naciones. Las reservas de agua cayeron a niveles alarmantes, causando interrupciones en la vida diaria y las actividades económicas. 9 grados centígrados. 95 grados centígrados. 47 grados centígrados más cálidos que las temperaturas promedio observadas entre 1850 y 1900, según informes de la agencia de noticias alemana dpa. Esto destaca una clara tendencia al aumento de las temperaturas globales en las últimas décadas.
Buontempo atribuyó este calentamiento principalmente a las emisiones de gases de efecto invernadero, reforzando el consenso científico sobre el cambio climático inducido por el hombre. Sus comentarios subrayan la urgencia de abordar los desafíos ambientales para mitigar más impactos. La científica climática Samantha Burgess, del Centro Europeo de Pronósticos Meteorológicos a Medio Plazo, describió este verano como un claro ejemplo de cómo los eventos climáticos extremos se están intensificando debido al cambio climático. Explicó que los sistemas de alta presión persistentes atraparon el calor en Europa occidental, exacerbando las condiciones de sequía. A medida que los suelos se secaron, su capacidad de enfriarse naturalmente disminuyó, lo que condujo a una mayor retención de calor.
"Cuando el suelo se seca, pierde su capacidad de proporcionar refrigeración natural, lo que permite que el calor se acumule más fácilmente", dijo, citando informes del Guardian británico. Las condiciones de sequía empeoraron durante mayo y junio, lo que provocó una grave escasez de agua en partes de Europa occidental. Países como Francia y España continúan luchando con incendios forestales, mientras que regiones de los Balcanes, Alemania y el Reino Unido enfrentan desafíos continuos relacionados con la escasez de agua. Polonia tuvo que cerrar dos centrales eléctricas de carbón la semana pasada debido a la insuficiencia de agua de refrigeración, lo que marca un evento raro en su sector energético.
De manera similar, la única planta de energía nuclear de Hungría cesó temporalmente sus operaciones por primera vez en sus 44 años de historia. Según el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales, aproximadamente medio millón de hectáreas de tierra se han quemado en toda la UE desde el comienzo del año. Esto ha contribuido a niveles de contaminación del aire por encima de la media, lo que ha generado preocupaciones sobre la salud pública y la degradación ambiental. Los sectores agrícolas también han sufrido significativamente, con el calor de principios del verano que ya ha resultado en pérdidas estimadas en dos mil millones de euros para los productores de granos, según informes de The Guardian.
Mientras tanto, las temperaturas oceánicas globales continuaron aumentando, con julio marcando el segundo mes consecutivo de récord de calor. 96 grados centígrados, superando el récord anterior establecido en 2023. Estos hallazgos refuerzan el creciente cuerpo de evidencia que indica que el cambio climático se está acelerando, con consecuencias de largo alcance para los ecosistemas, las economías y las sociedades en todo el mundo.
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