El 31 de julio se produjo un accidente de tráfico en el túnel de Kastelec, en el que participó el vehículo oficial de la presidenta Nataša Pirc Musar. La policía confirmó que uno de sus acompañantes era un ciudadano ruso, mientras que la identidad del otro permanece desconocida. La presidenta no llevaba el cinturón de seguridad, según su declaración. El incidente llevó al cierre temporal del túnel y planteó preguntas sobre la adecuación de los arreglos de seguridad para personas de alto perfil. Los expertos criticaron la proximidad de los vehículos de seguridad y cuestionaron si el sistema actual proporciona una protección suficiente. Han surgido llamadas para la renuncia de la ministra del Interior Francija Matoš, aunque el equipo de seguridad del presidente opera independientemente de la Unidad Central de Seguridad y Protección (CVZ) de la policía.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca el incidente como un fallo potencial en la seguridad presidencial, que es un tema políticamente sensible. Destaca las preocupaciones sobre la independencia del equipo de seguridad y critica el sistema actual, lo que implica que la estructura existente puede no proporcionar una protección adecuada.






