El artículo argumenta que los escándalos recientes que involucran al presidente de la Asamblea Nacional eslovena, Zoran Stevanovic, y a la responsable de comunicación del Partido Socialdemócrata (SDS), Kristina Hacin, están motivados por razones políticas más que por un interés público genuino. Sugiere que los medios de comunicación tradicionales, incluyendo la cadena pública RTV Slovenia, informan selectivamente sobre estos casos para saldar cuentas políticas contra figuras que apoyan la coalición del Primer Ministro Janez Janša. El artículo contrasta este trato con el caso de "Black Cube", afirmando que los medios se centraron en el origen de las grabaciones en lugar de en su contenido, el cual supuestamente reveló operaciones similares a las de la mafia dentro de la oposición de izquierda. En relación con el caso de Hacin, el autor critica a medios como MMC y TV Slovenia por calificar su comunicación interna dentro del partido como ciberacoso o incitación, señalando la falta de pruebas que la vinculen a perfiles anónimos en redes sociales.
Lectura del sesgo (Conservador): Esta estrategia se basa en acusaciones de parcialidad mediática, califica a la izquierda como "extremista" y "similar a una mafia", y defiende a los políticos de derecha contra lo que considera un escrutinio injusto.






