El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado aranceles de hasta el 100 por ciento sobre los aviones no tripulados importados y sus componentes, con el objetivo de reducir la dependencia estadounidense de proveedores extranjeros en el sector. La política, que entró en vigor por la administración, apunta a aviones no tripulados que pesan más de 25 kilogramos y están equipados con características avanzadas como imágenes térmicas o estaciones de acoplamiento. Estos modelos enfrentarán un arancel de importación del 100 por ciento, mientras que los aviones no tripulados más pequeños sin tales capacidades estarán sujetos a un arancel del 25 por ciento.
Los drones y partes procedentes de países específicos, incluidos la Unión Europea, Japón, Liechtenstein, Corea del Sur, Suiza y Taiwán, se gravarán al 15 por ciento, y los del Reino Unido al 10 por ciento. Las medidas entrarán en vigor el 3 de septiembre. El anuncio se produjo después de meses de crecientes tensiones entre los Estados Unidos y China, particularmente con respecto a la tecnología y la seguridad nacional. El fabricante chino de drones DJI, que ha tenido más de dos tercios de la cuota de mercado mundial de drones en los últimos años, ha estado bajo escrutinio durante mucho tiempo.
En respuesta a estas medidas, China impuso recientemente controles de exportación de drones y puso en la lista negra a seis compañías, citando preocupaciones sobre sanciones comerciales relacionadas con el trabajo forzoso y los problemas de seguridad nacional. Según una declaración de la Casa Blanca emitida el 13 de agosto, los aranceles tienen como objetivo promover la producción nacional de drones y sus componentes, reduciendo así la dependencia de las cadenas de suministro internacionales. La decisión refleja las crecientes preocupaciones sobre las implicaciones estratégicas de depender en gran medida de los drones fabricados en el extranjero, especialmente dadas sus aplicaciones potenciales en vigilancia, reconocimiento y otras operaciones sensibles.
La política marca una continuación del enfoque de la administración Trump al proteccionismo económico, que se ha dirigido a industrias consideradas críticas para los intereses nacionales. Si bien el enfoque en los drones es relativamente nuevo, sigue acciones similares contra otros sectores, incluidos el acero y el aluminio, donde se impusieron altos aranceles para proteger a los productores nacionales de la competencia extranjera.
Los expertos de la industria han expresado reacciones mixtas a la política. basado en la fabricación de drones, potencialmente la creación de empleos y la mejora de la ventaja competitiva de la nación. Otros advierten que las medidas podrían conducir a mayores costos para los consumidores y las empresas que dependen de los drones para la logística, la agricultura o la fotografía aérea. Además, hay preocupaciones de que los aranceles podrían provocar acciones de represalia de los socios comerciales, complicando aún más las relaciones internacionales.
Mientras tanto, la Unión Europea y otros aliados han pedido un diálogo para abordar los desequilibrios comerciales y garantizar una competencia leal. A medida que los nuevos aranceles entran en vigor, los efectos inmediatos en el mercado de drones siguen siendo inciertos, y muchas partes interesadas esperan mayor claridad sobre cómo se implementará y aplicará la política.
★
Mantengamos las noticias honestas.
ObjectiveNews se financia con los lectores y no tiene anuncios: te mostramos el sesgo en lugar de ocultarlo. Apoya el periodismo independiente por 4 €/mes.
Hazte suscriptor