El Departamento de Justicia de los Estados Unidos ha abandonado su caso contra David Hearn, un ex atleta olímpico acusado de dañar la piscina reflectante del Monumento a Lincoln. La decisión se produjo después de que nuevas pruebas sugirieron que el daño fue el resultado de una instalación fallida en lugar de vandalismo intencional. Hearn fue acusado inicialmente de vandalismo grave, con una pena de hasta 10 años de prisión, luego de las afirmaciones de que retiró por la fuerza parte del nuevo revestimiento de la piscina. La fiscal federal Jeanine Pirro reconoció que la acusación carecía de pruebas suficientes, citando documentos recientemente revelados. La renovación, supervisada por el presidente Donald Trump, se enfrentó a múltiples problemas, incluidos el pelado de revestimientos y el crecimiento de algas, que Trump atribuyó a los vándalos sin pruebas. Hearn afirmó que fue arrestado mientras simplemente revisaba el estado del revestimiento parcialmente desprendido después de un paseo en bicicleta. Su equipo legal argumentó que el caso ejemplificaba un sistema político de justicia, pidiendo una disculpa bajo Trump.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca el caso como un ejemplo de enjuiciamiento por motivos políticos bajo la administración Trump, enfatizando la falta de evidencia y la naturaleza apresurada de la renovación.






