El 14 de julio de 2026, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán criticó al Reino Unido por designar al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) como una organización terrorista, calificando la acción de "injustificada" e "irresponsable". Irán argumentó que el IRGC es una rama militar oficial y que el Reino Unido violó el derecho internacional al etiquetar a una institución estatal como una amenaza a la seguridad. En respuesta, el Reino Unido introdujo una nueva legislación que permite que los grupos respaldados por el estado sean designados como amenazas a la seguridad, expandiendo sus medidas antiterroristas. Mientras que algunos políticos británicos, incluido el parlamentario antisionista Zarah Sultana y el activista George Galloway, criticaron la medida como una infracción a la libertad de expresión, otros como el parlamentario Andy Burnham y el príncipe heredero iraní Reza Pahlavi apoyaron la decisión, enmarcándola como necesaria para proteger a los ciudadanos del Reino Unido de las amenazas percibidas.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca la designación del Reino Unido del IRGC como una medida legítima de contraterrorismo, alineándose con los críticos que ven a Irán como una amenaza.



