Hungría: la central eléctrica de Paks vuelve a aumentar su producción de electricidad
La planta nuclear húngara Paks ha reanudado la producción de electricidad antes de lo previsto, según el primer ministro Viktor Orbán, quien lo anunció en Facebook. La decisión sigue a los aumentos de los niveles de agua en el Danubio y las medidas de construcción que aseguraron la seguridad del agua de enfriamiento, permitiendo el reinicio del bloque 3 primero. Los funcionarios dijeron que los cuatro bloques operarán a plena capacidad para el 28 de agosto, proporcionando 2,000 megavatios para evitar una crisis energética. Anteriormente, solo el bloque 2 operaba a un 25% de capacidad. Las medidas de emergencia, que incluyen el hundimiento de dos grúas y la construcción de una pared de sumidero con 150,000 metros cúbicos de roca, elevaron el nivel del agua. El ministro de Defensa, Romulusz Ruzsin-Szendi, destacó la construcción de la pared de sumidero liderada por los militares, enfatizando tanto la importancia técnica como la seguridad nacional. Hungría opera la planta de la era soviética Paks, que suministra la mitad de la electricidad del país, mientras continúa la controvertida expansión de dos nuevos reactores (Paks II y Atom), financiados por Rusia.
La central nuclear de Paks en Hungría ha reanudado la generación de electricidad antes de lo previsto, según el primer ministro Péter Orbán, quien anunció la decisión en las redes sociales. La reanudación se produjo después de los esfuerzos para asegurar el suministro de agua de refrigeración, que había sido una limitación clave en las operaciones. La medida marca un paso crítico para abordar la crisis energética inminente del país. La central nuclear de Paks, ubicada en el sur de Hungría, comenzó a aumentar su producción esta noche. Inicialmente, el bloque de reactor 3 volvió a estar en línea, con planes para reiniciar los cuatro reactores para el 28 de agosto.
Cada reactor opera con una capacidad de 2.000 megavatios, lo que significa que toda la instalación podría generar hasta 8.000 megavatios una vez que esté completamente operativa. Esto reforzaría significativamente la red nacional, que se ha enfrentado a la tensión debido a la reducción de la producción de otras fuentes. Anteriormente, solo el bloque 2 del reactor había estado operando con un 25 por ciento de capacidad, con solo dos de sus ocho turbinas. La producción limitada había generado preocupaciones sobre la satisfacción de las demandas de energía durante los períodos pico.
Dos grúas, cada una de 80 metros de largo, se sumergieron en el río Danubio para elevar el nivel de agua cerca de la planta. Además, se comenzó a trabajar en la construcción de un muro de depósito utilizando aproximadamente 150,000 metros cúbicos de roca. Estas acciones ayudaron a garantizar suficiente agua de enfriamiento para los reactores, un requisito crucial para una operación segura. El ministro de Defensa, Romulusz Ruzsin-Szendi, enfatizó la ejecución sin problemas del proyecto del muro de depósito, señalando que el personal militar desempeñó un papel clave. Describió el esfuerzo como técnico y estratégico, destacando su importancia para la seguridad y la estabilidad nacionales.
La planta de Paks, originalmente construida por la Unión Soviética y puesta en servicio en 1982, continúa proporcionando aproximadamente la mitad de la electricidad de Hungría. Sigue siendo una parte vital de la infraestructura energética del país a pesar de los debates en curso sobre la seguridad y el impacto ambiental. Al mismo tiempo, la construcción de dos nuevos bloques de reactores, parte del proyecto Paks II, está en marcha. Esta expansión está siendo financiada a través de préstamos rusos y administrada por la empresa estatal rusa Rosatom. El proyecto Paks II ha atraído la atención internacional, y algunos críticos plantean preocupaciones sobre la dependencia de la financiación y la tecnología rusas.
Sin embargo, los funcionarios húngaros han defendido la iniciativa como esencial para asegurar la independencia energética a largo plazo. La reciente reanudación de las operaciones en la planta existente subraya el compromiso del gobierno de mantener un suministro estable de electricidad en medio de la creciente demanda y las incertidumbres geopolíticas. Con los cuatro reactores programados para alcanzar su capacidad máxima a mediados de agosto, la planta contribuirá sustancialmente a las necesidades energéticas de Hungría. El éxito de estos esfuerzos dependerá del mantenimiento continuo del sistema de refrigeración y el cumplimiento de estrictos protocolos de seguridad.
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