Una poderosa tormenta barrió el área de la Gran Buenos Aires el sábado por la noche, causando interrupciones generalizadas en varios municipios de la provincia de Buenos Aires. Las calles se convirtieron en ríos, los vehículos quedaron varados, las casas sufrieron ingreso de agua, los árboles caídos bloquearon las carreteras y los cortes de energía interrumpieron la vida cotidiana. Los residentes compartieron videos e imágenes en las redes sociales que capturan el caos que se desarrollaba a su alrededor. Uno de los incidentes más alarmantes ocurrió en el puerto Dock Sud, ubicado en el municipio de Avellaneda. Se informó un colapso parcial en el muelle Exolgan, una de las principales terminales de contenedores de Argentina.
Según una declaración emitida por Exolgan, el colapso tuvo lugar en el Muelle 1, que estaba fuera de servicio en el momento del incidente. La compañía confirmó que no hubo lesiones y que las operaciones regulares en la terminal no se vieron afectadas. Exolgan explicó que las rutas de acceso para el movimiento de contenedores continuaron funcionando normalmente, y las inspecciones iniciales han comenzado a determinar la causa del colapso y evaluar la condición de la estructura dañada. La compañía enfatizó que la sección afectada no formaba parte de las áreas operativas activas, por lo que el flujo de barcos y contenedores no se vio afectado.
El incidente ocurrió en medio de un evento meteorológico severo que ha mantenido gran parte de la región de la Gran Buenos Aires bajo alerta naranja. En solo unas pocas horas, las fuertes lluvias provocaron inundaciones en calles, carreteras y vecindarios enteros, particularmente en los suburbios del sur como Avellaneda, Lanús, Quilmes, Lomas de Zamora y Berazategui, así como en partes de la ciudad de Buenos Aires y La Plata. Los videos que circulan en línea muestran automóviles casi sumergidos en agua, drenajes desbordados, ráfagas de viento fuertes y árboles cayendo en calles, casas y vehículos. En algunos lugares, el transporte público se enfrentó a retrasos y la navegación a través de áreas inundadas se convirtió en un desafío.
Las autoridades continúan monitoreando la situación y aconsejan no hacer viajes innecesarios mientras persisten las fuertes lluvias, instando a los residentes a evitar cruzar las calles inundadas y mantenerse informados a través de los canales oficiales.
Si bien el impacto inmediato en las operaciones fue mínimo, el incidente pone de relieve la vulnerabilidad de la infraestructura envejecida en condiciones climáticas extremas. Los ingenieros y funcionarios deberán realizar evaluaciones exhaustivas para garantizar la seguridad y la funcionalidad de la instalación en el futuro. A medida que la región continúa recuperándose de la tormenta, la atención sigue centrada tanto en el daño físico como en las implicaciones más amplias para la resiliencia de la infraestructura frente a eventos climáticos severos cada vez más frecuentes.
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