Un filósofo francés y crítico de la inteligencia artificial, Eric Sadin, ha emitido una advertencia sobre la creciente brecha entre las capacidades tecnológicas de la humanidad y su capacidad para comprenderlas o controlarlas, un concepto que vincula directamente con el trabajo del filósofo alemán Günther Anders. En su último libro, The Desert of Ourselves, traducido al español y publicado por Caja Negra, Sadin argumenta que el surgimiento de la IA amenaza con erosionar rasgos exclusivamente humanos como la sensibilidad, la imaginación y la comprensión.
Se basa en gran medida en el trabajo seminal de Anders, The Obsolescence of Man (1956-1980), que introdujo el término "Prometeic slope", describiendo cómo los humanos crean tecnologías mucho más poderosas que su capacidad para comprenderlas o administrarlas. Sadin se basa en esta idea, enmarcando el lanzamiento de ChatGPT en 2022 como un momento crucial en la historia, que marca el comienzo de un cambio en el que las máquinas asumen cada vez más las tareas cognitivas, intelectuales y creativas que alguna vez fueron reservadas para los humanos. La crítica de Sadin se extiende más allá de las preocupaciones teóricas.
Ha organizado activamente protestas contra las principales reuniones internacionales centradas en la IA, incluida la cumbre mundial oficial organizada por el gobierno francés en febrero de 2025. Su oposición a la IA está arraigada tanto en posturas filosóficas como políticas, posicionándolo como un crítico vocal del optimismo que rodea la ideología de Silicon Valley. A diferencia de muchos que ven la IA como una herramienta para el progreso, Sadin la ve como una fuerza que corre el riesgo de hacer obsoletas las cualidades humanas. Advierte que a medida que los sistemas de IA se vuelven más capaces de realizar tareas complejas, estas habilidades, una vez centrales para la experiencia humana, es probable que se atrofien o desaparezcan por completo.
El debate sobre el impacto de la IA refleja conflictos anteriores a mediados del siglo XX, particularmente el desacuerdo entre el físico Max Born y Günther Anders con respecto al uso de la energía nuclear.
Su libro, con un precio de $ 37,000, ha provocado discusiones en círculos académicos y entre activistas preocupados por las implicaciones éticas de la IA. La publicación de The Desert of Ourselves coincide con el creciente escrutinio público del papel de la IA en la sociedad, especialmente después de eventos de alto perfil como la cumbre de la IA de París 2025. Los críticos argumentan que la perspectiva de Sadin es demasiado pesimista, lo que sugiere que los beneficios de la IA, como la mejora de la eficiencia y la innovación, no deben descartarse de plano. Sin embargo, los defensores de sus puntos de vista enfatizan que las consecuencias a largo plazo de delegar funciones críticas a las máquinas siguen siendo inciertas y potencialmente peligrosas.
La controversia que rodea las advertencias de Sadin subraya la complejidad de navegar la relación entre la tecnología y la humanidad. A medida que la IA continúa evolucionando, las preguntas sobre su impacto en el empleo, la creatividad e incluso la conciencia serán más apremiantes. Los gobiernos, las corporaciones y los individuos deben lidiar con si abrazar las promesas de la IA o prestar atención a las voces de advertencia como Sadin. El resultado de este debate podría dar forma a la trayectoria del desarrollo humano en las próximas décadas. La influencia de Sadin es evidente en el creciente movimiento de intelectuales y ciudadanos que cuestionan la expansión incontrolada de la IA.
Su trabajo ha inspirado una nueva ola de discurso crítico, desafiando las suposiciones sobre el papel de la tecnología en la configuración del futuro.
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