En julio de 2026, el jefe de derechos humanos de las Naciones Unidas, Volker Türk, pidió rendición de cuentas después de que 23 muertes ocurrieran en la custodia de inmigración de los Estados Unidos durante todo el año. Criticó al gobierno de los Estados Unidos por deportar a individuos a lugares peligrosos e instó a detener tales prácticas. La situación se ha intensificado bajo la administración del presidente Donald Trump, que prioriza la reducción de la inmigración ilegal a través del aumento de las detenciones y las instalaciones ampliadas. Un informe de Human Rights Watch y Physicians for Human Rights señaló que la tasa de mortalidad en la custodia de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ha alcanzado un máximo de diez años. Türk también condenó los planes de ICE para equipar a los oficiales con guantes de choque eléctrico, llamándolo un movimiento hacia una mayor violencia. Los críticos argumentan que las tácticas agresivas de ICE, incluidos los disparos mortales y los estándares de capacitación reducidos, contribuyen a la crisis.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca el tema como una crisis humanitaria causada por las políticas de inmigración de Estados Unidos bajo Trump, enfatizando los riesgos que enfrentan los detenidos y criticando los métodos del ICE.




