Un oficial de policía municipal en Madrid ha sido acusado de exhibir simbolismo nazi en su casillero dentro de la unidad antidisturbios de la ciudad, según los informes. El incidente salió a la luz después de que las fotos del casillero decorado se compartieron en una conversación grupal entre los oficiales, lo que provocó investigaciones internas y un nuevo escrutinio sobre la conducta de la unidad.
Según fuentes, las pegatinas fueron retiradas poco después de su descubrimiento. La controversia sigue a las preocupaciones en curso sobre las inclinaciones políticas de la unidad UCS-2, que fue criticada previamente durante el mandato de la ex alcaldesa Manuela Carmena. En ese momento, la unidad fue disuelta bajo el argumento de que sus deberes se solapaban con los de la Policía Nacional y que fomentaba una cultura de privilegio. Los oficiales que abandonaron la unidad perdieron ciertos suplementos salariales vinculados a sus funciones.
Barbero describió la protesta como con matices "fascistas", lo que provocó una queja legal del sindicato mayoritario, el Colectivo Profesional de la Policía Municipal (CPPM). Sin embargo, el caso finalmente fue desestimado sin más consecuencias. Bajo la administración actual, encabezada por el alcalde José Luis Martínez-Almeida, la unidad UCS-2 se ha reestructurado y ampliado con cien oficiales adicionales. La unidad ha estado involucrada en operaciones de alto perfil, incluidos desalojos en centros sociales ocupados como La Ingobernable, La Dragona y La Quimera.
Los oficiales de la unidad han presionado recientemente por la provisión de armas largas y la expansión de municiones para manejar mejor las amenazas percibidas de "grupos terroristas" y "bandas violentas" identificadas por sus uniformes negros y boinas azules oscuras. El reciente incidente que involucra el casillero con temática nazi ha provocado una investigación interna por parte del consejo de la ciudad. Los funcionarios confirmaron la apertura de un "archivo informativo" con respecto al asunto, aunque enfatizaron que el proceso de tomar declaraciones y llevar a cabo la investigación sigue siendo confidencial.
Un portavoz del gobierno de la ciudad declaró que si se encuentran violaciones disciplinarias, se abriría un "archivo disciplinario", lo que llevaría a sanciones apropiadas. Sin embargo, no se han revelado detalles sobre si el oficial responsable de las condecoraciones, el que tomó las fotos, o ambos están siendo investigados. Esta no es la primera vez que la unidad UCS-2 ha llamado la atención por un comportamiento controvertido. es publicó un informe exclusivo que revela mensajes intercambiados en un chat grupal entre docenas de oficiales de policía municipal del distrito central. Estos mensajes contenían comentarios despectivos dirigidos a Carmena, incluidos los deseos de su muerte lenta y agonizante.
Las revelaciones provocaron un debate público sobre la posible presencia de puntos de vista extremistas dentro de las filas de la policía municipal. Fuentes indican que tanto el oficial cuyo armario fue decorado como la persona que fotografió y compartió las imágenes ya han dado declaraciones a asuntos internos. A pesar de estos desarrollos, el gobierno de la ciudad ha permanecido en silencio sobre la naturaleza de la investigación, citando razones de confidencialidad. La situación destaca las tensiones en curso dentro de la fuerza policial municipal, particularmente en torno a cuestiones de disciplina, ideología y el papel en evolución de la unidad UCS-2 en la estrategia policial de Madrid.
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