El 19 de junio de 2026, las Naciones Unidas se enfrentaron a una serie de acontecimientos de alto perfil que subrayaron tanto los desafíos como las controversias dentro del organismo global. Entre ellos, se destacó el interrogatorio de dos candidatos potenciales para el cargo de Secretario General, junto con las crecientes preocupaciones sobre el creciente papel de los actores estatales en la perpetración de violencia contra los niños durante los conflictos. Estos problemas surgieron en medio de discusiones más amplias sobre la salud financiera de la organización y su capacidad para responder eficazmente a las crisis en todo el mundo.
El día comenzó con un acalorado intercambio durante una sesión en la sede de la ONU en Nueva York. El embajador israelí Danny Danon se enfrentó a Vanessa Frazier, quien dirige la oficina de la ONU para Niños y Conflictos Armados. Danon exigió que Pramila Patten, jefa de la oficina de Violencia Sexual en Conflictos, renunciara después de su informe que había criticado a Israel. Frazier, presidiendo el panel, intervino, afirmando que los ataques personales no serían tolerados. Danon luego alzó la voz, dirigiendo sus comentarios hacia Frazier, exigiendo que permaneciera en silencio. Este incidente destacó las tensiones dentro de la ONU sobre la rendición de cuentas y el manejo de temas geopolíticos sensibles.
Un tema separado pero igualmente significativo surgió de la publicación del informe anual del Secretario General de las Naciones Unidas sobre los niños y los conflictos armados, publicado el 17 de junio de 2026. Según el informe, las fuerzas gubernamentales se han convertido en los principales autores de violaciones graves contra los niños en conflictos a nivel mundial. Los datos mostraron que en 2025, hubo 38.558 violaciones de este tipo que afectaron a 24.174 niños, lo que representa un aumento del 34 por ciento en los asesinatos de niños verificados en comparación con el año anterior. Este cambio marcó una desviación de las tendencias anteriores en las que los grupos armados no estatales eran los principales responsables de tales abusos.
El informe atribuyó el aumento de las muertes infantiles al aumento del uso de la inteligencia artificial y la tecnología de aviones no tripulados por parte de las fuerzas estatales. Un alto funcionario de la ONU expresó su preocupación por las implicaciones, señalando que cuando los estados -entidades encargadas de proteger a los niños- en lugar de contribuir a su sufrimiento, refleja un profundo desprecio por el derecho internacional. Los hallazgos indicaron que entre las 76 entidades enumeradas en la "lista de la vergüenza", sólo nueve eran fuerzas de seguridad gubernamentales, sin embargo, fueron responsables de más violaciones que los 67 grupos armados no estatales nombrados.
Contextualizando estas cifras, el informe de 2022 había mostrado que los grupos armados no estatales eran responsables del 55 por ciento de las violaciones verificadas, con las fuerzas estatales representando el 25 por ciento. Para 2021, los actores no estatales fueron responsables del 90 y 95 por ciento de las violaciones relacionadas con el reclutamiento y el secuestro de niños, respectivamente. Sin embargo, surgió una nueva tendencia a partir de 2023, con las fuerzas estatales convirtiéndose en los principales autores en casos relacionados con el asesinato y la mutilación de niños, ataques a instituciones educativas y la negación del acceso a la ayuda humanitaria.
En 2024, como se detalla en el informe de 2025, aunque los grupos no estatales seguían siendo responsables de casi la mitad de las violaciones, las fuerzas estatales fueron la principal causa de víctimas y restricciones al acceso a la ayuda.
Las cinco regiones con los niveles más altos de violaciones incluyen el Territorio Palestino Ocupado e Israel, la República Democrática del Congo, Nigeria, Myanmar y Somalia. La situación en Gaza y Cisjordania fue particularmente grave, con el informe indicando que el impacto de las acciones estatales fue más severo que el de los actores no estatales. Esta revelación ha provocado debates sobre la efectividad de los mecanismos existentes destinados a responsabilizar a los actores estatales por su papel en los conflictos que afectan a los niños.
A medida que la ONU continúa navegando por estos complejos temas, la atención también permanece en el proceso de selección para el próximo Secretario General. El interrogatorio de dos nominados destaca el escrutinio y las expectativas sobre el futuro liderazgo de la organización. Con los conflictos en curso y las crecientes crisis humanitarias, la necesidad de un liderazgo fuerte y con principios en la ONU nunca ha sido más crítica. Lo que está por venir incluye más investigaciones sobre las causas del aumento de las violaciones relacionadas con los niños y el desarrollo de estrategias para responsabilizar a los actores estatales, asegurando que la protección de los niños siga siendo un foco central en los esfuerzos internacionales de resolución de conflictos.
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