Una guardia civil ha sido asesinada por su ex pareja, que también era agente de policía, dentro del cuartel de Llanes. El incidente ocurrió el miércoles 5 de agosto y ha provocado una condena generalizada y llamados a la acción contra la violencia de género. , una agente de 50 años de la Guardia Civil de Madrid, fue asesinada a tiros por su ex marido, Dámaso F., un oficial gallego de 49 años. Ambos estaban divorciados y tenían tres hijos juntos: un hijo de 18 años y dos hijas gemelas de 14 años. El agresor murió poco después de ser atendido por los servicios médicos. El ataque tuvo lugar justo antes de las 13:30 hora local. Dámaso entró en el cuartel armado y se acercó disparando, antes de que Laura intentara huir.
Durante su fuga, abrió fuego contra otros oficiales estacionados dentro del local, que lograron repeler la agresión. Un teniente intentó ayudar a Laura y persiguió al atacante. En el intercambio de disparos, tanto la víctima como el agresor sufrieron heridas. Dámaso sucumbió más tarde a sus heridas mientras recibía atención médica, según un portavoz del Comando Asturiano de la Guardia Civil. Laura estaba registrada en el sistema VioGén, que rastrea casos de violencia de género. Fuentes cercanas a la investigación revelaron que había presentado múltiples quejas contra su exmarido por abuso doméstico.
Como resultado, se emitió una orden de separación en su contra, que se mantuvo activa hasta diciembre del año pasado. Actualmente, Dámaso estaba asignado al Comando Zamora. Parece que recientemente, recibió una resolución para separarse del servicio, lo que significa que no llevaba un arma regulada en el momento del incidente. Los investigadores ahora están examinando cómo obtuvo el arma de fuego utilizada para matar a su ex esposa. El departamento de lucha contra la violencia del gobierno español, junto con las autoridades regionales y el ayuntamiento de Llanes, han convocado conjuntamente una demostración de indignación contra este crimen.
El jueves 6 de agosto, a las 18:30, se celebrará una reunión pública frente al edificio municipal de Llanes, que servirá como un acto simbólico contra la violencia de género, que describen como una grave violación de los derechos humanos. Las autoridades han subrayado su compromiso colectivo para abordar este tipo de incidentes y apoyar a la familia de la víctima. En una declaración conjunta, los tres niveles de administración, nacional, regional y local, han expresado su firme rechazo al crimen y profundo dolor por la tragedia. Se han comprometido a proporcionar apoyo psicológico, legal, de salud, protección y recursos a la familia y el círculo de la víctima.
La declaración subraya que la violencia de género es una grave violación de los derechos humanos y que la sociedad debe unirse para combatirla. La declaración también insta a los ciudadanos a unirse a la protesta, reforzando la necesidad de la solidaridad comunitaria para abordar este problema. Este caso marca el 34o incidente mortal relacionado con la violencia de género este año, lo que eleva el número total desde 2003 a 1.375.
El resultado de la investigación sobre cómo el agresor adquirió el arma probablemente agregará más capas a la comprensión de este trágico evento.
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