Un avión de la compañía JetBlue chocó contra un avión no tripulado mientras se acercaba al Aeropuerto Internacional John F. Kennedy de Nueva York, según declaraciones oficiales estadounidenses. El incidente ocurrió en la mañana del jueves 29 de junio de 2026, durante el aterrizaje de un avión Airbus A321-231, número de serie N979JT, que venía de Las Vegas.
Aunque no fue posible comunicarse directamente con el centro de control, el piloto indicó que no pudo comunicarse con el centro de control, pero chocó con un avión no tripulado en el vuelo.
En una declaración transmitida por la BBC, JetBlue afirmó que el vuelo aterrizó con seguridad y que los pasajeros desembarcaron con normalidad. El avión fue retirado del servicio para una inspección posterior al vuelo, con el resultado de que no hubo evidencia de accidente. La Administración Federal de Aviación (FAA) inició una investigación sobre el incidente, subrayando la importancia de este evento en el contexto del creciente uso de drones en el espacio aéreo. La FAA mencionó que hay más de 100 informes mensuales de observación de drones cerca de los aeropuertos, a pesar de las regulaciones que prohíben las operaciones aéreas con drones no autorizados en la zona de vuelo.
Este incidente forma parte de una serie de eventos similares que han ocurrido recientemente. Unos días antes, un piloto de United Airlines informó que había ocurrido una colisión con un dron mientras se acercaba al Aeropuerto Internacional Newark Liberty en Nueva Jersey. Estos casos demuestran un mayor riesgo de interacción entre drones civiles y aeronaves comerciales, en un entorno en el que las regulaciones siguen la tecnología.
El Aeropuerto Internacional John F. Kennedy, situado en Nueva York, es uno de los aeropuertos más grandes y activos de los Estados Unidos, donde se realizan vuelos internacionales y nacionales. La zona de aterrizaje de un avión JetBlue, la pista 13 a la izquierda, es utilizada frecuentemente por aeronaves de diversas dimensiones. En esta zona, los drones pueden exponer al riesgo significativo debido a la densidad del tráfico aéreo y la complejidad de la navegación.
Las reacciones de las autoridades y las compañías aéreas están dirigidas a la consolidación de las medidas de prevención y monitoreo. La FAA solicita la colaboración con las agencias locales y los fabricantes de drones para desarrollar soluciones eficientes de protección del espacio aéreo. Por otra parte, las compañías aéreas solicitan claridad sobre las responsabilidades derivadas de los accidentes causados por drones, especialmente en los casos en que los operadores de drones no respeten las normas de funcionamiento.
En el futuro, se prevé un aumento de los esfuerzos de detección y control de los drones, incluso mediante la implantación de sistemas de alerta automática e identificación de aparatos no autorizados.
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