Un aficionado inglés llamado Michael Hewitt perdió su teléfono mientras viajaba a Barcelona para la Copa del Mundo, lo que llevó a una búsqueda internacional en pánico que involucró a la Interpol. Creyendo que se había perdido en los Estados Unidos, pasó diez días vagando y bebiendo en Barcelona, sin saber que las autoridades lo estaban buscando. Su hermano, Gary Hewitt, explicó que Michael no tenía contacto con la familia o la embajada británica debido a la falta de acceso a Internet y continuó usando su pasaporte y dinero. Eventualmente, Michael fue encontrado sano y feliz, después de haber disfrutado de la experiencia en Barcelona viendo partidos de Inglaterra en bares.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo informa sobre el accidente de viaje personal de un individuo sin tomar partido ni expresar preferencias ideológicas. El enfoque está en el incidente en sí más que en cualquier agenda política, lo que hace que el encuadre sea neutral.




