Las fuerzas ucranianas utilizaron aviones no tripulados de largo alcance para atacar a ocho petroleros en el Mar de Azov, que según Kiev son parte de la "flota en la sombra" de Rusia. Los ataques, liderados por el mayor Robert Brovdi de las Fuerzas de Sistemas No Tripulados de Ucrania, causaron daños significativos, incluidos incendios en los tanques de combustible. La operación tenía como objetivo interrumpir las líneas de suministro militares rusas y cortar el suministro de combustible a Crimea, lo que llevó a la suspensión de las ventas de combustible civil allí. Rusia condenó los ataques como actos de terrorismo, mientras que los funcionarios ucranianos argumentaron que los buques estaban apoyando el esfuerzo bélico de Moscú y, por lo tanto, objetivos legítimos.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca las acciones ucranianas como una estrategia militar justificada contra la infraestructura respaldada por Rusia, enfatizando la legitimidad de atacar los buques sancionados.





