Las fuerzas ucranianas lanzaron un ataque de drones de una semana de duración dirigido a la "flota sombra" de Rusia en el Mar de Azov, golpeando a 116 buques, incluidos petroleros y buques de carga. Los ataques, realizados con drones FP-2 de largo alcance, tenían como objetivo interrumpir el suministro de combustible de Rusia a Crimea y limitar su capacidad para exportar mercancías. La operación involucró ataques coordinados contra las defensas aéreas y las refinerías de petróleo rusas, debilitando las capacidades anti-drones de Moscú. Los drones volaron bajo sobre el territorio ocupado, golpeando puentes de buques para desactivar los sistemas de navegación en lugar de hundir barcos, obligando a Rusia a desplegar remolcadores y crear nuevos objetivos. Fuentes de la industria informaron incendios en múltiples buques de grano durante los ataques, lo que generó preocupaciones sobre interrupciones a las exportaciones a través de Novorossiysk.
Lectura del sesgo (Conservador): El artículo enmarca las acciones de Ucrania como una victoria táctica significativa contra Rusia, enfatizando la escala de los ataques y su impacto en la logística y las cadenas de suministro rusas.




