Según una fuente militar bien ubicada confirmada a la BBC, estos aviones no tripulados, producidos por dos firmas británicas distintas, se están desplegando efectivamente en todo el territorio ruso, causando daños y interrupciones extensos. La operación comenzó con el despliegue de misiles Storm Shadow construidos por los británicos a principios de la guerra, pero la fase actual representa una campaña más estratégica e impactante.
Los informes indican que los aviones no tripulados se han utilizado para atacar ubicaciones clave, incluidas las refinerías y los almacenes de Wildberries, una prominente compañía rusa de comercio electrónico a menudo comparada con Amazon. Se cree que estos ataques han resultado en pérdidas económicas superiores a £ 35 mil millones, según fuentes cercanas a la situación. La participación de la tecnología británica en el conflicto ha provocado respuestas agudas de los funcionarios rusos.
Maria Zakharova, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso, declaró anteriormente que los aviones no tripulados que incorporan componentes y elementos de diseño del Reino Unido se habían utilizado para atacar suelo ruso, citando un incidente específico que involucra un depósito de combustible en el distrito de Kamensky de la región de Rostov. Esta afirmación se alinea con los informes recientes de una mayor actividad de aviones no tripulados dirigidos a infraestructuras críticas en Rusia. El compromiso del Reino Unido de apoyar a Ucrania a través de ayuda militar avanzada se ha intensificado en los últimos meses.
En abril, el Ministerio de Defensa del Reino Unido (MoD) anunció planes para entregar decenas de miles de aviones no tripulados a Ucrania, incluidas las capacidades de ataque de largo alcance, como parte de su paquete de armas más grande. El MoD enfatizó su apoyo inquebrantable a Kiev, afirmando que permanecería al lado de Ucrania hasta que concluya el conflicto. Un portavoz destacó la provisión de más de 150,000 aviones no tripulados anualmente, junto con sistemas defensivos de vanguardia diseñados para contrarrestar las defensas aéreas rusas y misiles de crucero de bajo costo destinados a interrumpir las operaciones enemigas. Los desarrollos recientes sugieren que la escala de los ataques con aviones no tripulados ha aumentado significativamente.
El domingo, el alcalde de Moscú informó que aproximadamente 600 aviones no tripulados ucranianos fueron lanzados hacia la capital durante la noche. De estos, alrededor de un tercio fueron interceptados, mientras que tres civiles sufrieron heridas. Uno de los sitios atacados fue un almacén propiedad de Wildberries, que se ha enfrentado a repetidos asaltos desde julio. Kiev ha justificado estos ataques alegando que tienen como objetivo interrumpir las redes logísticas utilizadas por las fuerzas rusas para adquirir suministros militares y mantener las líneas de reabastecimiento de tropas. El uso de aviones no tripulados de fabricación británica subraya la naturaleza evolutiva de la guerra moderna, donde los activos aéreos guiados con precisión juegan un papel fundamental en la configuración de la dinámica del campo de batalla.
A medida que continúa el conflicto, la eficacia de estos aviones no tripulados para atacar objetivos de alto valor podría influir en futuras estrategias militares y políticas internacionales de armamento. Los últimos informes confirman que las contribuciones tecnológicas del Reino Unido a los esfuerzos de defensa de Ucrania se están aprovechando activamente de manera que se extienden más allá de las expectativas iniciales, impactando tanto en los frentes militares como económicos en Rusia.
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