Los ataques aéreos israelíes contra el Líbano han provocado la muerte de 18 civiles y lesiones a otros 33, según informes preliminares del Ministerio de Salud libanés. Los ataques tuvieron lugar entre la medianoche y el amanecer y afectaron al menos a diez pueblos y ciudades, impidiendo la evacuación de los heridos y causando importantes bajas. Estos ataques marcan uno de los incidentes más mortales desde que Irán y los Estados Unidos llegaron a un acuerdo el lunes destinado a detener un conflicto regional más amplio en el Medio Oriente.
El ejército israelí confirmó que el capitán Dor Gedalia Ben Simhon había muerto en combate junto con otros tres soldados cuyas identidades no fueron reveladas de inmediato. En una declaración separada, el ejército informó que un oficial de reserva resultó gravemente herido debido a un ataque con un avión no tripulado explosivo en el sur del Líbano, mientras que otros cuatro soldados sufrieron heridas leves en el mismo incidente. La muerte de estos soldados ha provocado fuertes reacciones dentro de Israel, particularmente entre figuras de derecha.
Itamar Ben-Gvir, el ministro de seguridad nacional de extrema derecha de Israel, expresó una intensa frustración por la situación. Afirmó que a pesar de respetar a los estadounidenses, Israel debe comunicar claramente al mundo que la sangre de sus hijos y la seguridad de sus ciudadanos no son temas de negociación. Advirtió que todo el Líbano debería ser incendiado como respuesta a la violencia en curso. Sus comentarios reflejan las tensiones cada vez más profundas y el costo emocional del conflicto en los líderes políticos israelíes.
Los funcionarios estadounidenses, incluido el presidente Donald Trump, han mostrado su frustración con la campaña israelí en el Líbano, que continúa a pesar de las negociaciones estadounidenses con Irán y un acuerdo de alto el fuego separado alcanzado en abril destinado a detener los combates en la región.
Según el ejército israelí, los ataques aéreos son parte de una respuesta a las repetidas violaciones del alto el fuego por parte de Hezbolá. Durante la noche, los militares atacaron a miembros de Hezbolá y su infraestructura en varias áreas del sur del Líbano.
Hezbolá también anunció el viernes temprano que había atacado a las tropas israelíes con salvas de cohetes y lanzagranadas cerca de la colina Ali al-Taher, de importancia estratégica, que domina la ciudad de Nabatieh. El grupo afirmó que las fuerzas compuestas por unidades blindadas e infantería intentaron infiltrarse en el lado norte de la colina. Según la declaración de Hezbolá, los enfrentamientos siguen en curso, lo que indica que el conflicto está lejos de resolverse.
La situación subraya la compleja interacción de las potencias regionales y la naturaleza frágil de los acuerdos de alto el fuego. A medida que ambas partes continúan involucradas en las hostilidades, la comunidad internacional se enfrenta a una creciente presión para mediar y encontrar una solución duradera para evitar una mayor escalada y pérdida de vidas. Los acontecimientos recientes destacan la volatilidad persistente en la región y los desafíos futuros para los esfuerzos de mantenimiento de la paz.
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