El gobierno liderado por los militares de Sudán ha levantado un toque de queda de dos años y el estado de emergencia en Jartum, la capital, tras el fin de las hostilidades con las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF). Esta decisión se produce 18 meses después de que el ejército recuperara el control de la ciudad durante una guerra civil de cuatro años. Si bien la eliminación del toque de queda tiene como objetivo restaurar la normalidad, persisten los desafíos, incluidos los enfrentamientos en curso en las regiones sur y oeste, el daño a la infraestructura y los frecuentes cortes de energía atribuidos a las acciones de RSF y la insuficiencia de fondos gubernamentales. Más de dos millones de residentes desplazados han regresado a Jartum, pero los esfuerzos de reconstrucción enfrentan obstáculos como edificios saqueados y la inseguridad continua. Las medidas de seguridad siguen vigentes, con informes de operaciones militares dirigidas a sospechosos de operar RSF y personas indocumentadas. El vecino Chad ha acusado a Sudán de llevar a cabo un ataque aéreo dentro de su territorio, aunque Sudán niega y afirma su compromiso con la estabilidad regional.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta un relato equilibrado de la situación en Sudán, cubriendo tanto las acciones del gobierno como las afirmaciones opuestas de RSF y países vecinos como Chad.



