Dos ciudadanos rusos, Lev Lakshtanov e Igor Ratchin, fueron condenados por un tribunal angoleño por terrorismo y espionaje, con penas de prisión de ocho y 11 años respectivamente. La fiscalía alegó que planearon un golpe y organizaron protestas violentas en Angola en 2025, incluido el apoyo al partido opositor UNITA y el intento de influir en el MPLA gobernante. Las protestas, provocadas por aumentos en los precios del combustible, se convirtieron en disturbios que resultaron en 22 muertes y más de 1.600 arrestos. Las fuerzas de seguridad de Angola fueron criticadas por usar municiones reales contra los manifestantes, aunque el gobierno defendió sus acciones como un uso "progresista" de la fuerza. Human Rights Watch condenó previamente el uso excesivo de la fuerza durante protestas similares. Los acusados afirmaron que estaban en Angola con fines comerciales y culturales. El caso destaca la participación rusa más amplia en la política africana a través de grupos como Africa Politology, vinculados al SVR, y su papel en los conflictos regionales.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta un relato equilibrado de los procedimientos legales contra los dos rusos, citando tanto las afirmaciones de la fiscalía como las negaciones de los acusados.





