Dos soldados israelíes y un civil libanés murieron en una explosión en la aldea de Kfar Tibnit, en el sur del Líbano, el 23 de julio de 2026, según informes de múltiples medios de comunicación. El incidente ocurrió durante operaciones militares llevadas a cabo por las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF). El ejército israelí confirmó la muerte de dos soldados de reserva, el mayor Harel Birenstock y el sargento jefe Tamir Vaknin, y señaló que sus familias habían sido informadas. Otros cuatro miembros del personal israelí resultaron gravemente heridos en el ataque. Simultáneamente, un avión no tripulado israelí atacó una sala de oración cerca de un cementerio en Tibnin, matando a una persona e hiriendo a otras 12, según el Ministerio de Salud del Líbano.
La violencia siguió a una serie de ataques aéreos israelíes en el sur del Líbano, que el ejército israelí acusó a Hezbolá de violar un acuerdo de alto el fuego.
La escalada coincidió con las conversaciones de paz mediadas por Estados Unidos entre delegaciones israelíes y libanesas en Roma, con el objetivo de implementar un acuerdo de seguridad acordado a principios de junio. Estas conversaciones, parte de esfuerzos más amplios para reducir las tensiones fronterizas, se habían llevado a cabo anteriormente en abril, con un acuerdo trilateral alcanzado después de cinco rondas de negociaciones.
Un funcionario del Departamento de Estado confirmó que las discusiones habían progresado en aspectos clave del "Marco Trilateral", incluidas las zonas piloto donde las fuerzas israelíes se retirarían gradualmente, lo que permitiría al ejército libanés asumir la responsabilidad de verificar el desarme de Hezbolá. Los funcionarios libaneses expresaron su frustración por la situación, con uno afirmando: "Según nuestra experiencia, los israelíes no necesitan nada para escalar". Este sentimiento refleja las crecientes preocupaciones entre los líderes libaneses sobre la confiabilidad del alto el fuego y el potencial de nuevas hostilidades.
La violencia ha intensificado los temores de que el frágil acuerdo de paz pueda colapsar, particularmente dado el gran número de personas desplazadas, más de un millón, que han huido de sus hogares debido al conflicto en curso. El ejército israelí aún no ha proporcionado información detallada sobre las acciones específicas atribuidas a Hezbolá que desencadenaron los ataques aéreos.
La situación subraya el precario estado de la estabilidad regional y los desafíos que enfrentan los mediadores internacionales para mantener la paz. A medida que la situación se desarrolla, ambas partes continúan preparándose para posibles nuevas escaladas. El ejército israelí mantiene su presencia en el sur del Líbano, mientras que los funcionarios libaneses exigen un cese inmediato de los ataques y demoliciones en las áreas bajo su jurisdicción.
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