El gobierno de la India ha presentado una hoja de ruta integral titulada Viksit Bharat 2047, con el objetivo de transformar a la India en una nación desarrollada para el centenario de su independencia en 2047. 5 billones. Para alcanzar este objetivo, el gobierno delineó varias iniciativas estratégicas, incluida la duplicación de la participación de la India en las exportaciones globales de alrededor del 2 por ciento al 10 por ciento y el aumento sustancial de la inversión extranjera directa (IED). Estos objetivos requieren reformas económicas radicales en sectores como la tierra, el trabajo, la energía, la agricultura, la infraestructura y los marcos regulatorios. El plan enfatiza no solo el crecimiento económico, sino también el desarrollo inclusivo.
Aunque la expansión del PIB es esencial, el gobierno hace hincapié en la necesidad de un crecimiento que beneficie a todos los segmentos de la sociedad, especialmente a los menos privilegiados. Iniciativas como el Pradhan Mantri Garib Kalyan Yojana se destacan como pasos hacia este fin. Sin embargo, el gobierno reconoce que crear empleos para los jóvenes es una prioridad urgente. Propone fomentar una cultura emprendedora entre los jóvenes, permitiéndoles generar empleo en lugar de simplemente buscarlo. Este cambio se considera vital para abordar las desigualdades económicas persistentes y promover una sociedad más equitativa.
El sistema educativo actual, criticado por su dependencia del aprendizaje de memoria, se considera inadecuado para preparar a los estudiantes para una economía moderna basada en el conocimiento. Se pide un mayor énfasis en la capacitación vocacional, las asociaciones académicas de la industria y la integración de habilidades tecnológicas, incluida la inteligencia artificial, en los currículos. Se espera que las inversiones públicas y privadas en educación, particularmente en regiones que se quedan atrás en el promedio nacional, aumenten considerablemente. Además, la investigación y el desarrollo deben ser priorizados en todas las instituciones educativas para aprovechar el potencial de la gran y joven población de la India como un dividendo demográfico.
La salud también es un punto focal de la iniciativa. El gobierno ha lanzado programas como Ayushman Bharat y Ayushman Arogya Mandir para mejorar el acceso a la atención médica. Estos esfuerzos han llevado a un notable aumento en el número de asientos de las facultades de medicina, ayudando a abordar el desequilibrio de la relación médico-paciente. Además, la India se ha posicionado como un destino para el turismo médico. Sin embargo, persisten los desafíos, incluido el gasto insuficiente en salud pública y la creciente prevalencia de enfermedades crónicas, que ponen a prueba el sistema de salud. Mientras tanto, en Sudáfrica, el gobierno enfrenta su propio conjunto de desafíos relacionados con el desarrollo industrial.
En las últimas tres décadas, la contribución del sector manufacturero al PIB ha disminuido de aproximadamente 21-22 por ciento a principios de la década de 1990 a aproximadamente 12-13 por ciento en la actualidad. Datos recientes indican una nueva disminución en la producción manufacturera durante los primeros cinco meses de 2026, lo que genera preocupaciones sobre la sostenibilidad del crecimiento económico. El Manufacturing Indaba, un foro destinado a promover la industrialización y fortalecer la fabricación local, está actualmente en marcha en Johannesburgo. Este evento reúne a participantes del sector, inversores y partes interesadas para discutir estrategias para revitalizar la base manufacturera.
La manufactura sigue siendo un motor crítico del crecimiento económico en Sudáfrica, generando actividad económica indirecta que vale casi el doble de su contribución directa. 34 empleos en general. A pesar de la automatización que reduce el empleo directo, el sector sigue desempeñando un papel fundamental en la creación de empleos y la estabilidad económica. El gobierno reconoce que la política industrial debe centrarse en la creación de capacidades productivas, el fomento de la innovación y la mejora de la competitividad. El éxito depende de la sinergia entre la manufactura, los servicios, la infraestructura, la tecnología y el capital humano.
El marco nacional de política industrial (NIPF) y los posteriores planes de acción de política industrial han tratado de guiar esta transformación, sin embargo, la implementación se ha visto obstaculizada por la falta de coordinación entre los instrumentos políticos. Las políticas fiscales, monetarias, energéticas, de transporte, tecnológicas y regulatorias no siempre se han alineado de manera efectiva. La Estrategia de Desarrollo Industrial (IDS) refleja el reconocimiento del gobierno de la importancia continua de la fabricación y el desarrollo industrial. Una plataforma de coordinación propuesta dentro de la presidencia tiene como objetivo racionalizar estos esfuerzos, asegurando que las diversas palancas políticas trabajen de manera cohesiva hacia objetivos compartidos.
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