El 20 de septiembre de 2026, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció planes para nombrar a un "zar de IA" y establecer una "fuerza de IA" para supervisar el desarrollo de la inteligencia artificial, al tiempo que afirmaba que tales medidas no obstaculizarían el crecimiento de la industria. Trump enfatizó la regulación mínima, alineándose con su postura anterior de que la supervisión de la IA debería estar dentro de los marcos legales existentes en lugar de las nuevas reglas federales. Esto sigue a los comentarios del ex investigador de Antropic Jacob Coxon, quien advirtió sobre los posibles riesgos existenciales de la IA, y se hace eco de los sentimientos del capitalista de riesgo David Sacks, que también se opone a las nuevas regulaciones. El anuncio se produce en medio de una mayor competencia entre los Estados Unidos y China en innovación de IA, con Trump argumentando que la regulación excesiva podría debilitar la competitividad estadounidense frente a los contrapartes chinos.
Lectura del sesgo (Conservador): El artículo enmarca las iniciativas de inteligencia artificial de Trump como un apoyo al crecimiento de la industria y enfatiza su escepticismo hacia las nuevas regulaciones, alineándose con los argumentos conservadores que priorizan la desregulación y la libertad de mercado.



