En julio de 2026, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, abandonó un plan para imponer una tarifa del 20 por ciento a los barcos que pasan por el Estrecho de Ormuz, citando preocupaciones sobre las acciones iraníes y el cambio hacia acuerdos comerciales y de inversión con los estados del Golfo. La decisión se produjo después de una serie de ataques de Irán a los intereses de los Estados Unidos, incluidos ataques con misiles contra una base militar estadounidense en Jordania y un intento de ataque aéreo contra Bahréin. Trump anunció el cambio poco antes de que la tarifa entrara en vigencia, afirmando que el estrecho permanecería abierto a todos los envíos no iraníes. La medida siguió a la presión de los líderes de Oriente Medio y tenía como objetivo evitar interrumpir los flujos de energía global, que ya habían causado volatilidad en el mercado y preocupaciones sobre la inflación. La ONU expresó su oposición a tales tarifas, enfatizando que carecían de justificación legal bajo el derecho internacional.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta la decisión de Trump como un cambio estratégico basado en discusiones diplomáticas y consideraciones de seguridad, sin elogiar ni criticar abiertamente su elección.




