El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, un firme partidario del ex presidente Donald Trump, advirtió a los funcionarios electorales locales el 17 de julio de 2026 que podrían enfrentarse a la cárcel si se negaban a implementar cambios en las políticas electorales alineadas con la agenda de la administración Trump. Mullin se hizo eco de las acusaciones sin fundamento de Trump de que las elecciones estadounidenses están plagadas de piratería informática, manipulación y corrupción, y reiteró afirmaciones infundadas sobre los no ciudadanos que están en las listas de votantes en varios estados. Ni Trump ni Mullin proporcionaron evidencia para respaldar estas afirmaciones, y los funcionarios de algunos estados disputaron la exactitud de las afirmaciones. Mullin también sugirió que la interferencia extranjera podría alterar los resultados electorales, a pesar de que los expertos en ciberseguridad declararon que tales violaciones son improbables debido a los sistemas de votación más fuera de línea. Sus comentarios siguieron un patrón más amplio de intentos de la administración Trump de ejercer influencia electoral, a pesar de las limitaciones constitucionales en los procesos federales de integridad.
Lectura del sesgo (Conservador): El artículo enmarca las acciones de Trump y Mullin como parte de un esfuerzo coordinado para socavar la integridad electoral a través de tácticas basadas en el miedo y afirmaciones sin respaldo.





