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El movimiento desesperado de Trump para meterse con los mercados está destinado a fracasar
Australia🏛️ PolíticaProgresistaIgnorada por los conservadoreshace 6 d

El movimiento desesperado de Trump para meterse con los mercados está destinado a fracasar

El artículo analiza los esfuerzos del Departamento del Tesoro del presidente Donald Trump para reducir el aumento de los rendimientos de los bonos a 30 años al aumentar las recompras de bonos. Los analistas estiman que estas compras podrían alcanzar los $ 32 mil millones por trimestre. La medida se produce en medio de las preocupaciones por el aumento de los costos de los préstamos, con tasas hipotecarias que alcanzan el 7% y la deuda pública que supera los $ 40 billones. El Tesoro enmarca las recompras como "apoyo de liquidez", pero los críticos argumentan que esto utiliza mal un programa originalmente diseñado para la estabilidad del mercado en lugar de abordar la tensión financiera actual. El artículo destaca los fracasos pasados de las políticas del secretario del Tesoro Scott Bessent, incluidas las intervenciones fallidas como el apoyo al yen y los cambios en los requisitos de capital bancario.

President Donald Trump’s Treasury Department has launched another aggressive effort to influence financial markets, aiming to curb rising bond yields and ease borrowing costs ahead of the upcoming midterm elections. According to official reports, the Treasury announced plans to significantly boost its purchase of longer-term government bonds, increasing the quarterly buyback amount by at least double. Analysts estimate that this adjustment would raise the total purchases to approximately $32 billion per quarter. The decision comes amid a surge in 30-year Treasury yield, which reached levels not seen since 2007, prompting concerns over the impact on government, business, and consumer borrowing costs. The move is framed by the Treasury as part of a broader liquidity support initiative, a program originally designed to enhance market efficiency and government cash management. However, critics argue that the current application of these measures is misaligned with their intended purpose. The previous administration had clearly defined such programs as not meant to address acute market stress, yet this is precisely the situation the market is facing. Despite the Treasury's reassurances, the immediate effect of the announcement appears to have been a modest decline in 30-year Treasury yields, dropping by as much as 0.10 percentage points. Yet, the question remains whether this temporary relief will prove meaningful in the face of larger economic pressures. Treasury Secretary Scott Bessent, a former hedge fund manager, has been at the center of several controversial initiatives aimed at stabilizing financial markets. His tenure has included adjustments to bank capital requirements to encourage greater holdings of government bonds, backing of the GENIUS Act, which outlines a regulatory framework for stablecoin investments in U.S. government securities, and authorization of U.S. support for yen intervention. These actions were perceived as attempts to deter major foreign holders of Treasury bonds from selling their holdings to bolster their domestic currencies. However, the effectiveness of these strategies has been limited, with some efforts, such as the yen intervention, showing signs of diminishing returns shortly after implementation. The broader context reveals a growing disconnect between the administration’s policy goals and the realities of the global financial landscape. Public debt in the United States has exceeded $40 trillion for the first time, marking a sharp rise of nearly a third within five years. Mortgage rates have climbed to around 7 percent, disappointing voters who had anticipated more favorable lending conditions. Meanwhile, the administration continues to resist calls for addressing historic fiscal imbalances, further exacerbating concerns over long-term economic stability. Global factors are compounding the challenges faced by the U.S. financial system. Inflation is resurging in Japan, ending a quarter-century of subdued price growth. Japanese 10-year government bond yields, which directly compete with U.S. Treasuries for international investor attention, have reached levels not seen in three decades. As the Bank of Japan prepares to begin raising its benchmark interest rates by October, the upward trend in yields could intensify, creating ripple effects across global bond markets. These developments suggest that the U.S. alone may struggle to exert control over long-term Treasury yields, despite the increased buyback activity. Additionally, the rapid expansion of corporate borrowing for artificial intelligence infrastructure is adding pressure to long-term interest rates. Major companies such as Alphabet recently issued $25 billion in bonds with maturities extending up to 40 years, while Amazon and SpaceX have similarly engaged in large-scale debt offerings. Such trends indicate that the demand for long-term funding is not waning, and the forces shaping global interest rates remain powerful and largely beyond the reach of individual national policies. As the Treasury moves forward with its latest strategy, the outcome remains uncertain. While the immediate market response suggests some degree of responsiveness to the buyback plan, the scale of the challenge, both domestically and internationally, casts doubt on its long-term efficacy. The administration’s continued reliance on market interventions, rather than structural reforms, underscores the complexity of managing a global economy increasingly shaped by interdependent financial systems and evolving macroeconomic dynamics. Whether this latest maneuver will succeed or merely add to the list of ineffective attempts to manipulate market outcomes remains to be seen.

2 informaciones

The Age logoThe AgeIndependienteProgresistahace 6 d
El movimiento desesperado de Trump para meterse con los mercados está destinado a fracasar

A medida que se acercan las elecciones de medio término en los Estados Unidos, el Departamento del Tesoro del ex presidente Donald Trump está tomando medidas para abordar el aumento de los costos de los préstamos. El Tesoro planea aumentar significativamente su compra de bonos gubernamentales a largo plazo, con el objetivo de reducir las tasas de interés. Sin embargo, estos esfuerzos han sido en gran medida ineficaces, con los rendimientos de los bonos a 30 años alcanzando sus niveles más altos desde 2007. El aumento de los costos de los préstamos afecta al gobierno, las empresas y los consumidores, con una deuda pública de los Estados Unidos que supera los $ 40 billones. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha implementado varias estrategias, incluido el ajuste de los requisitos de capital bancario y el apoyo a la legislación relacionada con las inversiones en monedas estables, pero estas acciones no han reducido sustancialmente los costos de los préstamos a largo plazo.

Lectura del sesgo (Progresista): El artículo utiliza un lenguaje crítico hacia las políticas económicas de la administración Trump, describiéndolas como "desesperadas", "mal concebidas" y destacando los fracasos en la reducción de los costos de endeudamiento.

The Sydney Morning Herald logoThe Sydney Morning HeraldIndependienteProgresistahace 6 d
El movimiento desesperado de Trump para meterse con los mercados está destinado a fracasar

El artículo analiza los esfuerzos del Departamento del Tesoro del presidente Donald Trump para reducir el aumento de los rendimientos de los bonos a 30 años al aumentar las recompras de bonos. Los analistas estiman que estas compras podrían alcanzar los $ 32 mil millones por trimestre. La medida se produce en medio de las preocupaciones por el aumento de los costos de los préstamos, con tasas hipotecarias que alcanzan el 7% y la deuda pública que supera los $ 40 billones. El Tesoro enmarca las recompras como "apoyo de liquidez", pero los críticos argumentan que esto utiliza mal un programa originalmente diseñado para la estabilidad del mercado en lugar de abordar la tensión financiera actual. El artículo destaca los fracasos pasados de las políticas del secretario del Tesoro Scott Bessent, incluidas las intervenciones fallidas como el apoyo al yen y los cambios en los requisitos de capital bancario.

Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca las políticas económicas de Trump como equivocadas e ineficaces, criticando los intentos del Tesoro de manipular los mercados. Utiliza un lenguaje negativo ('desesperado', 'fallido', 'mal concebido') para describir las acciones de la administración, alineándose con una perspectiva de izquierda que ve a Trump

Cómo lo cubrió cada lado

El mismo suceso, agrupado por la inclinación política de los medios que lo cubren.

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