En el período previo a las elecciones de medio término de Estados Unidos, los votantes en Carolina del Norte comenzaron a recibir boletas por correo, convirtiendo al estado en el primero en distribuirlas en este ciclo. La administración Trump ha tratado de desafiar la legalidad de la votación por correo generalizada solicitando a la Corte Suprema que revoque una decisión de un tribunal inferior que bloquea una orden ejecutiva destinada a restringir las boletas por correo. Esta orden requeriría que los estados presenten listas de votantes actualizadas a través de un portal federal y limiten la entrega de boletas a los que están en estas listas. Los estados liderados por los demócratas se han opuesto a la medida, argumentando que infringe la soberanía estatal. Un juez federal dictaminó que la orden no era viable debido a limitaciones de tiempo, mientras que un denunciante del Servicio Postal planteó preocupaciones sobre la confiabilidad del nuevo sistema.
Lectura del sesgo (Conservador): El artículo enmarca la controversia en torno a la votación por correo como una preocupación legítima planteada por la administración Trump, enfatizando las afirmaciones de fraude y la necesidad de supervisión federal.






