El presidente Donald Trump firmó el lunes una orden ejecutiva que recomienda alterar el calendario de vacunación infantil en los Estados Unidos, lo que provocó críticas inmediatas de las principales organizaciones médicas. La orden propone dividir la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR) en tres vacunas separadas y categorizar ciertas vacunas en función de factores de riesgo o consultas médicas. La Asociación Médica Americana (AMA) condenó la medida, advirtiendo que podría poner en peligro la salud de los niños y erosionar la confianza pública en las vacunas.
De acuerdo con la orden, todos los niños deben recibir vacunas individuales contra el sarampión, la paperas, la rubéola, la difteria, el tétanos, la tos ferina, la poliomielitis, el Haemophilus influenzae tipo b (Hib), la enfermedad neumocócica, el virus del papiloma humano (HPV) y la varicela (varicela). Sin embargo, la orden sugiere que solo los niños de alto riesgo deben recibir vacunas contra los anticuerpos monoclonales del virus sincitial respiratorio (RSV), la hepatitis A, la hepatitis B, el meningococo B, el meningococo ACWY y el dengue. Estos cambios marcan una desviación de las pautas federales anteriores, que incluían recomendaciones más amplias para estas vacunas.
Willie Underwood III, presidente de la AMA, expresó su preocupación de que la orden socave la base científica de las prácticas actuales de vacunación. Las vacunas se encuentran entre las herramientas más estudiadas y efectivas que tenemos para proteger a los niños de enfermedades graves prevenibles por vacunación, afirmó. Underwood enfatizó que alterar un calendario probado sin evidencia creíble corre el riesgo de socavar la confianza pública y poner en peligro la salud de los niños. La orden también incluye una directiva para el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) para mejorar la supervisión, la transparencia y la investigación de la seguridad de las vacunas.
Trump defendió los cambios durante la ceremonia de firma, alegando que el calendario revisado ayudaría a reducir las tasas de autismo en los niños. A pesar de la ausencia de evidencia científica que vincula las vacunas con el autismo, afirmó que las tendencias históricas sugieren una correlación.
Según una encuesta reciente de la Kaiser Family Foundation (KFF), una porción significativa de los padres se encuentran en una categoría de "medio maleable", donde las creencias sobre las vacunas son inconsistentes y más susceptibles a la desinformación.
Este grupo representa un segmento crítico de la población que podría verse influenciado por mensajes contradictorios sobre la seguridad y la necesidad de las vacunas. El enfoque de la administración contrasta con los modelos internacionales, como el calendario de vacunación de Dinamarca, que utiliza vacunas combinadas para reducir el número de inyecciones. S. actualmente recomienda vacunas para 11 enfermedades, la orden tiene como objetivo reducir aún más esta lista, centrándose en recomendaciones basadas en el riesgo. S. se queda atrás de muchas otras naciones desarrolladas. A medida que continúa el debate, las implicaciones de la orden ejecutiva siguen sin estar claras. Los cambios podrían afectar tanto a los resultados de salud pública como al panorama más amplio de la política de vacunas en los Estados Unidos.
El impacto a largo plazo dependerá de la eficacia con que la administración comunique estos cambios y de cómo la comunidad médica responda a los desafíos planteados por las nuevas directrices.
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