El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, firmó dos órdenes ejecutivas destinadas a frenar el "turismo de nacimiento", una práctica en la que los extranjeros viajan a los Estados Unidos principalmente para dar a luz y obtener la ciudadanía para sus hijos. Las órdenes buscan negar la ciudadanía a dichos niños y extender las restricciones a ciertos miembros del personal diplomático extranjero y posibles territorios de los Estados Unidos. Esto se alinea con los esfuerzos más amplios de Trump para endurecer las políticas de inmigración. Los intentos anteriores de abordar este tema fueron bloqueados por la Corte Suprema, lo que llevó a Trump a presionar por la acción del Congreso. Si bien no hay datos oficiales sobre el número de turistas de nacimiento, las estimaciones sugieren que decenas de miles de mujeres participaron en esta actividad entre 2016 y 2017. La práctica legal permanece bajo la ley estadounidense actual, aunque las regulaciones federales prohíben el uso de visas turísticas con el propósito principal de obtener la ciudadanía a través del parto.
Lectura del sesgo (Conservador): El artículo enmarca el tema como parte de la represión de inmigración más amplia de Trump, enfatizando los esfuerzos de su administración para limitar la ciudadanía por derecho de nacimiento.



