El regreso de Donald Trump a la presidencia en enero de 2025 vio inicialmente esfuerzos para remodelar la política exterior de los Estados Unidos a través de acciones agresivas como imponer aranceles a los aliados, amenazar con una acción militar contra Groenlandia y criticar a países vecinos como Canadá y México. Mientras Trump buscó construir nuevas alianzas en el Medio Oriente y Europa al comprometerse con líderes populistas y firmar acuerdos comerciales, estos esfuerzos fueron socavados por el prolongado conflicto con Irán. La guerra, destinada a una breve operación, se ha prolongado durante meses, causando una importante inestabilidad regional y tensando las relaciones con aliados tradicionales como Israel y los estados del Golfo. Las repercusiones económicas del conflicto, incluido el aumento de los precios del petróleo, han tensado aún más las relaciones con los aliados europeos, lo que ha llevado a una creciente frustración entre los socios internacionales de Trump.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta una visión equilibrada de las acciones de política exterior de Trump y sus consecuencias, destacando tanto sus intentos de forjar nuevas alianzas como la reacción internacional resultante.




