El 13 de enero de 1968, durante un partido entre los Minnesota North Stars y los Oakland Seals en el Met Center en Minneapolis, Bill Masterton sufrió una catastrófica lesión en la cabeza que acabaría con su vida solo dos días después. El incidente ocurrió en el primer período cuando Masterton, que acababa de tomar un tiro, chocó con dos jugadores opositores, Larry Cahan y Ron Harris. Su palo se enredó en el patín de Cahan, lo que lo hizo perder el equilibrio y caer hacia atrás en el hielo sin casco. El impacto lo dejó inconsciente de inmediato, y no recuperó la conciencia.
La colisión ocurrió durante el 38o juego de la temporada 1967-68 de la NHL, que marcó la expansión de la liga de seis a 12 equipos. Masterton, nacido en Winnipeg, Canadá, se había unido a los Minnesota North Stars en 1967 después de jugar en la Liga de Hockey Estadounidense. Marcó el primer gol para la recién establecida franquicia, convirtiéndolo en un símbolo de esperanza y ambición para el equipo.
En la primera temporada de la NHL, Masterton se vio obligado a usar un casco para protegerse de la muerte de su compañero de equipo, y en la segunda temporada de la NHL, Masterton se vio obligado a usar un casco para protegerse de la muerte de su compañero de equipo.
Algunos los llevaban principalmente por comodidad o para ocultar su cabello, mientras que otros los evitaban por completo debido a la presión de los compañeros o las opiniones tradicionales sobre la dureza. Andre Boudrias, un jugador raro que llevaba un casco para protección, se destacó entre sus compañeros. Una vez declaró en una entrevista con ESPN que si los jugadores protegían sus extremidades, también deberían proteger sus cabezas.
Con el tiempo, la conversación sobre la seguridad de los jugadores evolucionó, lo que llevó a una mayor conciencia de las conmociones cerebrales y otras lesiones en la cabeza en los deportes. Aunque la liga no ordenó el uso de cascos inmediatamente después del incidente, la discusión sentó las bases para futuras reformas. El legado de Masterton ha perdurado durante décadas. Su historia a menudo se cuenta como un momento crucial en la historia de la seguridad del hockey. La tragedia destacó los riesgos asociados con no usar equipo de protección y subrayó la necesidad de medidas más integrales para salvaguardar a los atletas. Hoy en día, la NHL requiere que todos los jugadores usen cascos, una regla que se remonta a los eventos de esa fatídica noche en 1968.
La liga honra a Masterton anualmente con el Bill Masterton Memorial Trophy, otorgado al jugador que mejor ejemplifica la perseverancia, el espíritu deportivo y la dedicación al juego. El incidente del 13 de enero de 1968 sigue siendo un capítulo sombrío en los anales del hockey profesional. Sirve como un poderoso recordatorio de la importancia de la seguridad de los jugadores y la evolución continua de las reglas diseñadas para proteger a los atletas.
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