A partir del 12 de agosto, las bolsas de plástico pequeñas utilizadas para condimentos como sal, azúcar, ketchup y mostaza ya no estarán disponibles en bares y restaurantes en toda España bajo las nuevas regulaciones de la Unión Europea. Este cambio marca un cambio hacia la reducción de los residuos de envases de un solo uso, que durante mucho tiempo se ha identificado como un importante contribuyente a las preocupaciones ambientales dentro de la UE. El reglamento es parte de la Directiva revisada de envases y residuos (PPWR), una revisión integral de las reglas que rigen el uso, la reutilización y la eliminación de envases en toda la UE. La directiva tiene como objetivo reducir el volumen de residuos sólidos no reciclables generados por artículos de un solo uso.
Según los datos de la UE, los envases de un solo uso siguen representando una parte significativa de los residuos de vertedero, muchos de los cuales son difíciles de reciclar. En respuesta, la UE ha tomado medidas para eliminar gradualmente estos envases desechables en entornos de hospitalidad, incluidos restaurantes y cafés. Según las nuevas reglas, los establecimientos ya no podrán proporcionar bolsas individuales de condimentos para los clientes que cenan. En su lugar, deben ofrecer vasos recargables, dispensadores o platos reutilizables. Este cambio dará lugar a una transformación notable en la forma en que funcionan los lugares de servicio de alimentos, con menos envases individuales en las mesas y más equipos compartidos.
Por ejemplo, en lugar de proporcionar paquetes separados de ketchup o mostaza, el personal tendrá que suministrar estaciones de recarga o tarros de vidrio que los huéspedes pueden llenar ellos mismos. La transición comenzará en serio a partir de agosto de 2026, dando a las empresas tiempo para ajustar sus operaciones en consecuencia. Sin embargo, los cambios ya se están planeando y probando, con muchos establecimientos preparándose para el cambio con mucha anticipación. La directiva se desarrolló durante varios años, reflejando un consenso creciente entre los estados miembros de la UE sobre la necesidad de abordar los residuos plásticos de manera más efectiva. El impacto de esta regla se extiende más allá del servicio de alimentos.
Para el año 2030, se espera que restricciones similares se apliquen a otros sectores, incluida la industria hotelera. Los hoteles probablemente verán la eliminación gradual de pequeñas botellas de champú y gel corporal en los baños, reemplazadas por dispensadores fijos que permiten un uso controlado. Estas medidas tienen como objetivo reducir significativamente los plásticos de un solo uso mientras se mantienen los estándares de higiene. Hay excepciones a la regla, particularmente con respecto a los servicios de entrega de alimentos y comida para llevar.
La UE ha hecho esta excepción debido a consideraciones de higiene y logística, lo que significa que las pizzas entregadas u otros alimentos aún pueden incluir bolsillos de condimentos como ketchup o salsa de soja. Este cambio regulatorio refleja esfuerzos más amplios para combatir la contaminación plástica y promover prácticas de consumo sostenible.
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