Científicos del Instituto Salk han desarrollado una técnica innovadora que utiliza el origami de ADN para observar movimientos moleculares con un detalle sin precedentes, lo que permite a los investigadores rastrear la transcripción génica a nivel de pares de bases individuales durante períodos prolongados. Esta innovación, conocida como ORBIT (Optical Readout of Base-pair Interactions via Tagging), permite a la microscopía de fluorescencia monitorear la actividad de la ARN polimerasa, una enzima crucial responsable de transcribir información genética, a medida que lee a lo largo de las hebras de ADN. Los hallazgos se publicaron en Cell Reports Methods y representan un gran salto adelante en la comprensión de la mecánica de la expresión génica.
En el núcleo del método se encuentra una estrategia de "ciclo de tinte" que reponga continuamente las etiquetas fluorescentes unidas a las estructuras de ADN. La microscopía de fluorescencia tradicional enfrenta limitaciones debido a la atenuación gradual de los marcadores fluorescentes con el tiempo, lo que restringe las ventanas de observación a meros segundos. Al diseñar un sistema que mantiene una iluminación constante, el equipo de Salk extendió estas mediciones para que duren varias horas. Este avance permite la visualización del movimiento de la ARN polimerasa a medida que atraviesa el ADN, revelando su comportamiento en una resolución previamente inalcanzable.
La técnica se basa en los principios del origami de ADN, un método que aprovecha las propiedades inherentes del ADN para construir nanoestructuras intrincadas. Estas estructuras se forman a través del autoensamblaje de hebras de ADN, guiadas por el emparejamiento específico de nucleótidos, adenina con timina y citosina con guanina. Este proceso permite la creación de formas y patrones complejos a nanoescala, ofreciendo un nivel de precisión que las técnicas de fabricación tradicionales no pueden igualar. Pallav Kosuri, profesor asistente de Salk e investigador principal detrás del proyecto, enfatizó la importancia de estudiar el movimiento molecular además de las reacciones químicas.
"Si no sabes cómo se mueve algo, no sabes lo que hace", explicó. El trabajo de su equipo tiene como objetivo cerrar la brecha entre los procesos químicos bien mapeados dentro de las células y los aspectos mecánicos menos comprendidos de la función molecular. ORBIT emplea una combinación de origami de ADN y etiquetado fluorescente para crear nanoestructuras que actúan como andamios y sensores. Un componente de la estructura, denominado tallo sacacorchos, se une a la ARN polimerasa, mientras que otra parte, un mango en forma de X, junto con una sonda fluorescente, amplifica el movimiento de la enzima a medida que interactúa con el ADN.
Esta configuración traduce efectivamente las acciones mecánicas de la enzima en cambios observables en la intensidad de la luz, lo que hace posible seguir el proceso de transcripción en tiempo real. Las implicaciones de esta investigación se extienden más allá de la ciencia básica. Comprender cómo funciona la ARN polimerasa a un nivel tan detallado podría informar el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas para enfermedades relacionadas con la transcripción genética defectuosa. Además, el método abre vías para explorar otras interacciones moleculares que ocurren durante los procesos celulares, lo que potencialmente conduce a avances en los sistemas de administración de medicamentos y herramientas de diagnóstico.
El trabajo de Kosuri con el origami de ADN ya ha atraído la atención más allá de los círculos académicos. Colaboró con el ingeniero Mark Rober para construir la pistola Nerf más pequeña del mundo utilizando estructuras basadas en ADN, creando un video educativo que ha atraído millones de visitas en línea. Tales proyectos destacan la versatilidad del origami de ADN y su potencial para involucrar a audiencias más amplias en la exploración científica. A medida que avanza el campo, los investigadores anticipan más refinamientos en el método ORBIT, incluidas mejoras en la estabilidad y longevidad de las etiquetas fluorescentes.
Los estudios futuros pueden centrarse en la aplicación de la técnica a diferentes tipos de enzimas y entornos celulares, ampliando su utilidad tanto en la investigación fundamental como en contextos biomédicos aplicados. La capacidad de visualizar la dinámica molecular con tanta claridad marca un paso significativo hacia el desentrañamiento de los intrincados mecanismos que gobiernan la vida en el nivel más básico.
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